Mostrando las entradas con la etiqueta mamás invitadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mamás invitadas. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de diciembre de 2014

El amor es la respuesta a todo

Por Thayree Morales


Soy mamá primeriza y esperaba ansiosa tener a mi bebé en mis brazos, por lo que los últimos meses me parecieron eternos. El gran día llegó de una manera muy inesperada. 

Ese día fui a mi clínica para mi revisión habitual y de ahí ya no salí hasta que lo hice con mi bebé.

Pero lo que yo creía que iba a ser algo maravilloso desde el inicio fue un shock para mi. 

Primero, yo estaba preparándome física y mentalmente para un parto natural y cual fue mi sorpresa que por diversas cuestiones de salud los doctores decidieron que fuera cesárea. 

Después, mientras estaba en recuperación, extrañaba inmensamente a mi esposo y quería que estuviera conmigo y con nuestro bebé. 

Al siguiente día que lo vi sentí una alegría inmensa de que por fin estuviéramos los tres juntos, ya quería irme a casa a disfrutar a mi recién formada pequeña familia. ¡Por fin estábamos completos!

Pero cual sería mi sorpresa, que no todo fue como lo esperaba. Tenía muchas dudas acerca del cuidado de mi bebé, acerca de la lactancia, además me preocupaba por todo, estaba cansada, tenía mucho sueño y por si fuera poco las hormonas hicieron su aparición, lloraba por cualquier cosa, ¡era un desastre!. Lo que imaginé que sería perfecto no lo era.

Estaba a punto de la desesperación porque mi bebé lloraba y lloraba, no sabía por qué y no había nada que lo calmara.

Un día le pregunté a mi esposo -¿Qué vamos a hacer con este niño?- y él dulcemente me respondió -Pues quererlo mucho-. 

Y tenía toda la razón, puede que para mi en un principio fuera muy complicado, pero la respuesta a todo es el amor, ese amor inmenso que siento por mi hijo...¡mi hijo!

Aún sigo sin poder creer lo afortunados que somos al tenerlo con nosotros. Sólo han pasado dos meses y falta mucho por recorrer. 

Sigo cansada, mi bebé sigue llorando, sigo sin saber muchas cosas ( y creo que nunca las terminaré de saber) pero ahora estoy más tranquila porque todo lo hago con amor.

*Tengo 32 años y soy diseñadora gráfica.

Las madres adivinas y los problemas de comunicación con la familia

Por Karina Sandoval*


La maestra de la escuela de mi hija, en la junta de inicio de clases nos hizo un comentario que me puso a pensar mucho en la rutina que tengo en casa no sólo como madre, sino también como esposa.
La miss comenzó diciendo que los niños del grupo, no sabían comunicarse, y que en general la formulación de preguntas era prácticamente nula. A lo cual muchas pusimos cara de incredulidad y obvio nos volteamos a ver como diciendo, qué maestra tan exagerada.

Nos contó que los niños en el lunch le entregaban los tuppers o las botellas de agua, diciéndole que no los podían abrir, y a lo cual ella les respondía “gracias por la noticia”, y que la misma situación pasaba con los lápices sin punta, - sólo me entregan el lápiz y me dicen que no tiene punta- argumentó la maestra.

Nos pidió que fomentáramos la formulación de preguntas en los niños, ya que en lugar de comunicarse con frases completas sólo informaban del problema al adulto cercano, sin ni siquiera pedir ayuda, solamente asumiendo que se les resolvería el problema.

La verdad al principio no hice mucho caso hasta que me di cuenta ¡que yo lo hago! En una comida familiar se acercó mi hija a decime –Mamá, tengo sed- acto seguido me vi sirviendo el vaso de agua y entregándoselo.

Ella hizo exactamente lo que nos dijo la maestra, nunca me dijo – ¿Me puedes servir agua por favor?- solamente me informó que tenía sed. Ahora soy más cuidadosa y trato de prestar atención a la forma en la me pide las cosas, porque así como el tengo sed, está el tengo hambre, está frio, me ensucié…
Bueno lo de mi hija ya lo tengo, ahora, identificado; pero, me di cuenta que no sólo lo hago con ella, también lo hago con mi esposo. Ya consiente de la situación un día él me preguntó – ¿Hay salsa?- ni siquiera le respondí, me paré a sacarla del refrigerador para dársela, ya a medio camino, me regresé y le dije –Sí, está en el refrigerador-

Somos nosotras las que educamos o mal educamos sin darnos cuenta, realmente nunca me había detenido a analizar esa rutina de adivinación que tenía en casa, sin darme cuenta me convertí en la adivina de la familia, la buena noticia es que ahora lo sé y lo estoy corrigiendo.

¿Cuántas de ustedes son mamás adivinas?


*Comunicóloga de profesión y corazón, en el año 2010 decidí dejar el mundo corporativo para dedicarme a mi familia. Desde entonces trabajo como blogger y community manager en el blog EsposaPerfecta.com

viernes, 14 de noviembre de 2014

Lección de vida

Por Lau Navarrete*




¡Tenía 17 años y esperaba un bebé! 

Todo pasaba por mi mente, menos miedo, quizá era la edad o la propia inmadurez, no obstante, yo me sentía la mujer más feliz del mundo. 

Fue un embarazo hermoso, sin contratiempos y al fin, llegó tan acariciado día: Un martes 16 de abril nació mi primer hijo –jamás imaginé el giro que daría mi vida-; solo que nació con la cabeza pequeña, microcefalea dijeron los doctores en la clínica donde nació. 

No entendía nada, no sabía a dónde ir, qué hacer, terminé por desmoronarme cuando escucho a otro doctor decir que tenía parálisis cerebral.

Cuando lo tuve por primera vez en mis brazos, lo miré lenta y cuidadosamente, si era notorio lo pequeño de su cabeza, sin embargo, sus dulces ojos me atraparon y aunque tardé en dimensionar lo que a partir de ese momento serían nuestras vidas, terminé por aceptar amorosamente mi destino.

 No fue fácil abrirnos caminos, no había ni la información, ni los apoyos que hay ahora; en esos años no se hablaba de Discapacidad, ni había la sensibilidad que ahora existe. 

Los siguientes 7 años estuvieron llenos de retos, de obstáculos, de constante aprendizaje y también de escasos logros, aunque él siempre mostró una fuerza inquebrantable, era muy listo y sumamente sensible. 

Cuando yo sentía desfallecer, bastaba una sonrisa y mirarme en sus hermosos ojos para continuar. 

Han pasado 22 años y lo sigo recordando como si fuera ayer; mi corazón aún puede sentir su presencia y puedo percibir su olor.

Así estaba escrito, así lo acepté, así lo amé, así lo viví y así lo disfruté y hoy, a mis 47 años, no cambio por nada esa enorme OPORTUNIDAD de evolución y de aprendizaje que me fue otorgada. Me llamo Laura y así fue mi primer encuentro con la maternidad.



*Soy mamá y papá. Trabajo en una Asociación que promueve y fomenta la lectura infantil y juvenil. Me apasiona el tema de la conducta humana y disfruto mucho hacer algo bueno por alguien.


jueves, 13 de noviembre de 2014

El "quinto" abuelo

Por Lizeth Hernández*




Al enterarme de que estaba embarazada, todo se convirtió en  una larga lista de tomar decisiones: ¿cesárea o parto natural?, ¿alimentación sana o me rindo a mis antojos? ¿El bebé dormirá en su habitación o con nosotros? ¿Qué nombre le pondremos? Etc, etc. Sólo había algo, o mejor dicho alguien que yo sabía sería mi guía para este nuevo camino de mamá: El Dr. Enrique Prieto.

En cuanto nació Sofi,  la llevé para su revisión general, me enseñó a detalle todo lo que correspondía al cuidado de mi bebé y me regaló un libro, vi el nombre del autor: Dr. Enrique Prieto Hernández, lo comencé a hojear, una guía práctica mensual, sin dudarlo uno de los mejores obsequios. 

Parecería un comercial el que estoy escribiendo, pero, ¿Cómo no confiar en la persona que desde los 5 años me atendió, supo mi temor a las inyecciones, me anestesió con tanto amor y cuidado en aquella operación, me consintió en mis peores enfermedades, hablaba a diario cuando la fiebre no cedía?

Podría seguir enumerando las cualidades que el ahora pediatra de Sofi tiene, pero con lo anterior quiero expresarles que a partir de las virtudes que veo en nuestro médico, el quinto abuelito de Sofi, es como podría recomendarles tomar una decisión:

1. Creo que la recomendación de boca en boca es fundamental. Si bien es cierto no todos los niños son iguales, el que alguien conocido y de confianza te recomiendo con su médico, puede darte fundamentos para elegirlo.

2. Líneas abiertas de comunicación. El Dr. Enrique me dio la absoluta confianza para marcarle, enviarle un mensaje, llevarle a Sofi al consultorio, situación que me tranquiliza, ya que es una persona accesible, cercano y sobre todo muy humano ante las situaciones de tensión (que siendo mamá primeriza, creo todo era una emergencia).

3. Actualizado. Cualquier situación que para mí por supuesto es desconocida con Sofi, su médico tiene la respuesta, la solución, el tiempo que tardará, causas y posibles consecuencias del padecimiento que tiene. 

4. A prueba de nervios. Sofi a las 6 de la mañana con fiebre altísima, nada se la controlaba, lloraba y lucía terrible. Inmediatamente le marqué al médico y su voz tranquila pausada, el atento para escucharme, siempre me ha ayudado para que en situaciones extremas.

5. Súper Médico- Súper ser humano. Nuestro médico se ha convertido en un familiar, veo como abraza a Sofi, se preocupa por ella, la consiente. Y al finalizar la consulta siempre tiene algo nuevo que platicarnos, una sonrisa que ofrecernos y alguna anécdota que nos hace salir siempre satisfechos de su consultorio.


La decisión es personal y en mi caso siempre todo platicado con mi pareja, pero el contar con el médico que Sofi tiene, ha sido una tranquilidad para nuestra vida y sin dudarlo el desarrollo de mi hija lo demuestra.


*Soy comunicóloga, mamá de Sofi desde hace un año. Me dedico a la producción de TV y a las Relaciones Públicas. Hace poco descubrí mi gusto por la repostería, actividad que me relaja.