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lunes, 15 de diciembre de 2014

10 cosas qué hacer con los niños en vacaciones

Por Ceci Torres



Las vacaciones están por llegar, y un par de semanas a veces nos parece mucho tiempo para tener a los críos en casa.

Les damos algunas recomendaciones e ideas para hacer con ellos estos días.

1) Llevarlos al parque.
Hoy en día ya hay muchos parques que cuentan con un área especial y protegida para los pequeños, en donde puedes encontrar de todo, desde resbaladillas, columpios, pasamanos, subes y bajas, hasta enseñarlos a andar en bici, patines, triciclo. Qué mejor que un lugar en donde puedan convivir contigo y/o con otros niños y además no cuesta nada.

2) Actividades al aire libre.
Existen muchos lugares como La Marquesa, el Desierto de los Leones, donde hay actividades para toda la familia. Encuentras caballos, motos, cochesitos, pesca y un sinfín de actividades en donde todos pueden realizar todos los miembros de la familia lo que prefieran. Además, los espacios son muy amplios y puedes llevar pelotas y otros juegos para convivir con ellos y con la naturaleza.

3) Llévalos de museo. 
Hoy en día existen en nuestro país muchísimos museos y te aseguro que en la mayoría encontrarás algo que les llame la atención, como el Museo de Historia Natural, en donde les encanta ver a los animales y aprender su historia y hábitat o el Museo del Papalote en donde pueden hacer de todo y aprender. Estos días también pueden ser para que su cabeza siga creando y aprendiendo.

4) Llevarlos a escuchar a un cuenta cuentos. 
¡Ufff esta es una de mis actividades favoritas! Puedes ir a alguna librería como el Centro de Cultura Económica que tiene un día en específico al mes que lo hace o lugar específico con Algarabía que organiza en estos días estas actividades para los pequeñines.
También Mario Iván Martínez se presenta en el Teatro Chapultepec todos los domingos con distintas historias que les encantarán.

5) Ir al cine.
Estos días también son para consentirlos y cómo van a estar de vacaciones seguro la cartelera estará llena de distintas opciones para que los lleves. Además, existen lugares como Cinépolis que cuentan con una sala especial -la Sala Junior-, en donde los niños pueden jugar y ver la película, ya que tienen un tobogán, alberca de pelotas y otros juegos que los entretendrá antes y después de la función.

6) Ir al teatro.
También éste se ha convertido en un gran entretenimiento para ellos, ver a sus personajes favoritos en vivo, los hace experimentarlo de forma diferente. 
Hay varias opciones como Peppa, la cerdita en el Centro Cultural 1, o la obra Lluvia de alegrías se presenta en el Teatro Milán Infantil.
A las niñas llevarlas a ver Una Navidad con Santa y las princesas en El Farolito o la Fábrica de Santa que se presenta el 20 de diciembre en el Teatro Metropolitan, son una excelente opción.

7) En casa.
Tenerlos en casa ya no es tan complicado, existen varias actividades. Por ejemplo, puedes ponerte a hacer masa o plastilina casera con ellos y después armar a sus personajes favoritos juntos, colorear con acuarela o colores.
Afortunadamente ya contamos con opciones como Netflix, los cuales se pueden convertir en nuestros mejores amigos, ya que tú decides qué programas y/o películas ponerles, además de que encuentras una gran variedad de títulos, aunado a los estrenos que están realizando, Para más información puedes checarlo en www.netflix.com.mx

8) Otros lugares.
Hay otros lugares, que aunque la entrada tiene un costo, son alternativas para esta época. Tales son los casos de Picolomondo, Kidzania, Six Flags, La Feria de Chapultepec, en donde dependiendo de la edad de tus hijos podrás elegir la mejor opción y tal vez ponerte de acuerdo con amigas o mamás de sus compañeros para que juntos pasen un rato agradable en estos lugares.

9) Patinar en hielo.
Contamos con un par de opciones tanto en el Sur, como en el norte de la Ciudad como la Pista de Hielo de San Jerónimo, la pista del Centro Comercial Santa Fe e Interlomas, con donde puedes llevar a tus hijos a pasar un rato agradable y de paso puedes ver algunas tiendas para entretenerte un rato.

10) Cursos y talleres
Para estas épocas hay lugares que organizan cursos y/o talleres para los niños, tal es el caso del Museo de Arte Popular, en donde les enseñan a los niños a realizar artesanías para estas épocas, o el Museo del Caracol en donde además de conocer la historia del globo, podrán elaborar su propio globo de Cantoya.

Si quieres conocer más actividades te recomendamos visitar www.plans4kids.com, donde encontrarás mucho más información.

Esperamos que estas fechas las disfruten y disfruten cada momento con sus críos.

lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Dejo llorar a mi hijo o corro a atenderlo?

Por Ceci Torres

 


Desde que uno está esperando bebé, solemos escuchar comentarios, consejos y recomendaciones de todos lados, desde tu mamá, suegra, amigas, hermanas, primas, compañeras de la oficina, etc, sobre todo tipo de temas, que si es bueno tener cesárea o natural, que es buena la mamila o el pecho, que si un doctor es mejor que otro y así múltiples temas.

Cuando uno se adentra a este mundo escuchas de todo y tomas lo que desde tus gustos, tus creencias y otras cosas te dicten. Pero ya que tenemos al niño en brazos es sumamente complicado, porque existen mil tendencias y opiniones sobre los temas y todos tienen sus muy respetables justificaciones.

Así me parece que es este tema, ¿dejo llorar a mi hijo o corro a atenderlo? 

Recuerdo que Diego tenía escaso mes de nacido y era sumamente demandante, todo el tiempo quería estar en brazos, se dormía en ellos e intentar dejarlo en su cuna era un tema, porque lo sentía de inmediato y comenzaba a llorar de nuevo. 

Había días que yo quería llorar con él, porque me sentía tan cansada que imploraba se quedara media hora en su cuna. Tema por el cual comencé a investigar y preguntar qué hacer.

El pediatra me dijo que lo dejara llorar, que le dijera que siempre lo iba a amar y no lo iba a dejar, pero que yo estaba ocupada y no podía estarlo cargando y porque si corría a atenderlo iba a ser una persona aún más demandante y me iba a tomar la medida. 

Otras personas, me decían que el vínculo, el calor y la seguridad se las daba uno de esa forma y que si nuestra chamba los primeros meses era dedicarnos a ellos, pues que lo que había que hacer era atenderlos. 

Honestamente yo quería gritar, no sabía qué era bueno y qué no. Recuerdo que un día lo dejé llorar e intenté hacer lo que el doctor me había dicho, fue un suplicio, pues después de 10 minutos yo ya lloraba con él y quería correr a cargarlo, pero por otro lado yo decía “tengo que ser fuerte, el doctor me dijo que máximo lloran 30 minutos".

Más tarde, me invadía una culpa terrible por sentirme una mala madre y no darle el calor y la seguridad que dicen les damos teniéndolos en nuestros brazos.

Al final lo que funcionó fue algunas veces sí ir y atenderlo y otras no, acercarme, hablarle y continuar. 

La verdad no recuerdo cuál funcionó y cuánto tiempo duró, lo que sé es que cada decisión es igual de respetable y que cada bebé y mamá somos distintos. Sin embargo investigué un poquito y les dejo algunos comentarios de expertos para que ustedes tomen la decisión que crean es la mejor:

Según Cristina Silvente, Psicóloga de la Salud y Perinatal, lo ideal son los brazos. Ella comenta que desde hace décadas, se conocen los efectos del déficit de contacto físico en bebés, especialmente en orfelinatos. Se conoce como la Teoría del Apego, desarrollada por autores como John Bowlby, Harry Harlow, Mary Ainsworth, entre otros. 

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño/a con sus cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. 

Cristina y Sue Gerhardt, autora del libro "El Amor Maternal", afirman que en base a los conocimientos de neurociencia, “el bebé, para su desarrollo, no necesita ayudas pedagógicas o culturales, sino que es más apropiado, simplemente, cogerlo en brazos y disfrutar de él”. 

Las áreas del cerebro que en el futuro serán responsables del comportamiento social, la regulación emocional, el afrontamiento al estrés se desarrollan durante los tres primeros años de vida. Sentirse amorosamente en brazos del progenitor es el estímulo más importante para el desarrollo”. 

Las caricias ayudan a regular el sistema nervioso del bebé. 

Ahora toma tú la mejor decisión para ti y tu bebé.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Comienza la aventura

Por Jorge Caétano*


Todo empezó un 22 de diciembre de 2010, cuando regresando de trabajar encuentro en el pasillo de casa un camino de mensajes que me conducen al estudio, en el cual me topo con la impresión de un ultrasonido en el que se aprecia un pequeño ser en desarrollo. 

Acto seguido, me dirijo a la culpable de hacerme el más feliz del mundo y con un fuerte abrazo y lágrimas en los ojos le digo que me ha cumplido mi más grande sueño... y así empieza esto de la paternidad.

Hasta ese momento todo son planes y expectativas, imaginando el sexo, proponiendo nombres e iniciando proyectos de remodelación de la casa y lo más divertido, planeando con mi esposa la forma de darle la noticia a los miembros más cercanos de la familia. 

Y nueve meses después... Un jueves 18 de agosto, después de regresar de la acostumbrada reunión con amigos, al llegar a casa saludo a mi esposa quien ya está lista para dormir, pero decide de último momento levantarse de la cama. Me voltea a ver y con toda tranquilidad me dice "creo que se me rompió la fuente"... ¡Ahora sí, momento de aplicar todo lo practicado!... ¡Nooooo!, ¿Qué hagooooo?

Mi esposa con toda la calma me dice "me voy a dar un baño, marcale al doctor para avisarle que ya es hora".

Tranquilamente, tomo el teléfono y después de varios intentos logro marcarle al doctor y le digo: Doctor, se le acaba de romper la fuente a mi esposa, ¿qué hago?

El doctor, con la tranquilidad acostumbrada me contesta "buenas noche, ¿Quien habla?...

Horas después me encontraba en la sala pre operatoria de la mano de mi esposa esperando el momento de que nuestro hijo nazca.  

Y llegó el momento, preparándome para ingresar al quirófano empiezan todas y más dudas, desde el ¿En que me metí? hasta el ¿Seré buen padre?

De pronto, escucho el llanto de un hermoso bebe (la verdad los vemos hermosos pero son algo alejado de eso), lo ponen frente a mi y en ese momento todo se olvida. Sólo se ve una luz impresionante y algo se siente en el pecho que nunca había sentido. Es una mezcla de felicidad, amor y miedo. 

Me ponen en la mano unas tijeras y me indica el doctor que corte el cordón umbilical.

Y así empieza la aventura... ser padre y sentirte como tal. 


*Soy Jorge, papá de Diego, abogado de profesión-biker de corazón. Disfruto las actividades al aire libre en compañía de mi esposa y enano.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Hijo único, ¿y el otro para cuándo?

Por Ceci Torres




Me cuesta un poco de trabajo entender por qué siempre tenemos que cuestionarnos lo que sigue.

Cuando estamos en la universidad preguntamos ¿y el novio/a? , luego tenemos novio la pregunta es ¿para cuándo la boda?, nos casamos y empiezan ¿y para cuándo el bebé? y llega el maravilloso bebé y entonces es ¿y para cuándo el otro? Y así sucesivamente no dejamos de realizar preguntas.

Esta última es maravillosa, porque apenas está uno aprendiendo a ser papás y tratando de entender el mundo de los niños, el cual  no es nada fácil y la gran responsabilidad que tenemos para con ellos y el mundo solo pregunta ¿y para cuándo el otro?

Yo creo que esta decisión es únicamente de la pareja, el mundo puede decir misa y darte las mil explicaciones de porque no está padre ser hijo único, del por qué es importante compartir con alguien. Pero qué pasa si la pareja sólo decidió tener un solo hijo, ¿está mal esto?

En mi experiencia es una pregunta que nos hemos realizado durante más de un año. A raíz de que Diego cumplió el año y medio yo me sentí lista para el que seguía, pero Jorge no y esto fue algo que nos hizo detenernos un momento y pensar: otro bebé implica gastos extras, una logística completamente distinta, porque mientras uno está en el kínder, el otro tiene que ir a guardería o quedarse con la abuela o persona(s) que puedan apoyar. Los viajes ya no son de dos, ni de tres, si no de cuatro. Las actividades después de la escuela o de la guardería ya no son únicamente con uno y por obvias razones la atención tampoco, esto, es algo que me invadía de miedo y me hacía preguntarme si de verdad habría otro. 

Pero por otro lado, tengo la experiencia de tener una hermana gemela, crecí con alguien, compartí con alguien, me pelee e hice esa conexión que sólo con ella voy a poder hacer en toda mi vida. 
¡Imagínense, estábamos embarazadas al mismo tiempo! La verdad es una experiencia que agradezco a Dios y a la vida poder haber compartido con ella, pero solo con ella pude haberlo tenido y aunque nos la pasemos en temporadas de la greña y en otras nos amemos (como buenas hermanas) la verdad es que ella es mi mita (así nos decimos), y definitivamente es una parte de mi vida que no visualizo jamás sin ella, ni lo cambiaría.

Entonces regreso a la pregunta ¿y para cuándo el otro?

A mí, sí me pesa la importancia de que pueda tener con quién compartir, con quién quejarse de nosotros (sus papás) y lo entienda solo como ellos sabrían, de tener esas peleas que solo con los hermanos se puede tener y saber que ellos ahí van a estar para ti al otro día o cuando se les pase, de tener esas vivencias que solo con ellos y que el día que nosotros faltemos ellos puedan contar con el otro y saber que son familia y estarán ahí.

Sin embargo, también es súper respetable el que una pareja decida tener únicamente un hijo por los motivos que esto los lleve a tomar esta decisión. Repito, creo que esta decisión se toma únicamente en pareja y debemos respetar y no presionar.

Tú, ¿has escuchado esta pregunta?, ¿qué opinas?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Los abuelos ¿Consentidores de más?

Por Ceci Torres




¡Qué buen tema fue lo que pensé cuando leí el título de mi artículo! Luego pensé, es un gran tema, ya que puede ser positivo o no, depende del niño, del abuelo y obvio de los papás.

Les platico mi historia. Yo tuve la fortuna, como ya les he platicado, de que mi mamá fue la valiente que se animó a decir ¡sí! Sí a cuidar a Diego desde los tres meses que me correspondía regresar a mis labores profesionales y sí, estoy sumamente agradecida porque la verdad es que el amor de abuela es único y nada me daba más tranquilidad que dejar a mi bebé en manos de mi madre.

Creo aún que los abuelos son las segundas personas después de los papás que pueden hacer ese gran papel, peroooooo es ahí donde entra el tema del consentimiento. ¿Es exceso, es normal, maleducan o qué onda con esto?

Bueno, pues creo que como todo en exceso es malo, pero también me parece que sólo ellos pueden y tienen el papel de consentir a los nietos, pero ¿hasta qué punto uno sabe que es demasiado?

En mi caso confieso que a veces es un tema que sí me hace hacer entripados, pues mi mamá jamás le da por respuesta un "no" a Diego, cosa que considero no es nada bueno. Los niños necesitan conocer los límites, los necesitamos todos para sobrevivir y encajar dentro de una sociedad y si no se los ponemos desde pequeños, en un futuro los que van a sufrir más son ellos. 

Honestamente para mí ha sido un tema de tener que sentarme con mi mamá y platicar con ella de la mejor forma. Explicarle que si dice que sí a todo no es bueno para él, que si lo ama y tienen una relación tan linda me ayude a decir algunas veces que no y que ese no es por su bien, siempre explicándole por qué es lo mejor para él.

En realidad creo que debemos poner una balanza en todo y los abuelos no deben ser la excepción. El que los consientan y los dejen hacer algunas cosas o comer en algunas ocasiones postrecitos o "chatarrita" no está mal. Lo que está mal es que esto se vuelva continuo y luego los niños solo los busquen por esto porque se pierde la complicidad padre que puede desarrollarse entre ellos y además los confundimos mandándoles mensajes completamente contradictorios.

En conclusión, desde mi perspectiva, me parece maravilloso que tengan sus momentos de recreo con los abuelos, que lleven una relación maravillosa que solo con ellos van a poder entablar; sin embargo, siempre es importante tener comunicación con ellos y hacerles saber de la mejor forma que su amor es indispensable para nuestros pequeños, pero que hay límites para todo y no debemos perder ese foco, ya que esto puede perjudicarlos en un futuro, o ¿ustedes qué opinan?

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cómo involucrar al papá

Por Ceci Torres





Desde que Diego llegó a nuestras vidas me llena de dudas y emoción al mismo tiempo el pensar en cómo involucrar a Jorge, mi esposo, en la educación de nuestro hijo. 

Mi mamá y mi abuela cuentan, que cuando nuestros papás o nosotros éramos chicos, no se acostumbraba que los papás se involucraran, ya que antes el rol de la mujer era únicamente el de cuidar y ver por sus hijos y por ende el del papá era proveer, cosa que quedaba muy bien definida, cada quien su chamba y ninguno se metía en los labores del otro. 

Hoy en día la situación es completamente distinta, ya que la mujer ha entrado en el rol de proveedor en los hogares y esto hace que mamá no pueda estar todo el día cuidando niños, por lo que me suena lógico que si ambos somos hoy en día proveedores, entonces ambos tengamos que entrarle también a la educación de los críos.

En mi caso desde el día que nos enteramos que íbamos a ser papás Jorge fue parte, empezamos yendo a todas las consultas con el ginecólogo juntos, de esta forma él podía ver y escuchar a Diego todo el tiempo, sé que no es lo mismo, pero el ya hacerlos parte desde el principio me parece fundamental, ellos son parte de estos pedacitos de amor que salen de nosotros, así que ellos también tienen derecho a estar y ser parte de todo lo que atañe a ellos. 

Ya que Diego llegó a casa pues no fue tan fácil como las consultas, pues a la semana Jorge regresó a trabajar y el día a día de él seguía siendo completamente igual, mientras que yo tratando de entender de qué se trataba el nuevo papel de mamá, cosa que de inicio es sumamente difícil. 

En fin, la forma que yo encontré de involucrarlo, fue pedirle que por las noches que llegara él bañara a Diego y le diera la última toma de la noche. 

Esto a nosotros nos funcionaba, pero tengo amigas que me cuentan que lo que ellos hacían era que se turnaban para darle de comer al bebé, ella se sacaba la leche y la toma que ella no le daba, él la aplicaba con la mamila, cosa que me pareció una buena idea, ya que de esta forma se puede trabajar en equipo y descansar de igual forma.

Otra forma de involucrarlo era que los fines de semana que estaba más al 100, él pudiera hacer más actividades como cambiarle el pañal, darle de comer, etc. Creo que esta fórmula hasta hoy en día funciona muy bien, pues el vínculo entre ellos en sus momentos se volvieron importantes y es como tal SU MOMENTO, ellos se disfrutan y uno puede relajarse un rato.

Hablarle de lo que papá  hace cuando él no está creo que es algo que también funciona, si el niñ@ entiende que papá está trabajando, pero cuando él regrese puede jugar, platicar, etc, ellos saben que pueden contar con papá y papá al ver que ellos lo entienden y lo esperan para recibirlo, los motiva.

Yo veo la cara de Diego cuando papá llega y la cara de Jorge cuando Diego lo recibe, y la sonrisa y emoción de ambos no la cambio por nada, se ansían mutuamente y eso hace que él se quiera seguir involucrando.

¿Tú qué haces para involucrar a tu pareja? Escríbenos, platícanos tu historia.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Enfrentando la "mamitis"

Por Ceci Torres




Al parecer este tema es muy común, ya que lo he leído en artículos de revistas sobre bebés, blogs de mamás y he escuchado a varias personas cercanas que lo comentan. 

Según un artículo que leí, la “mamitis” (aunque en algunos casos es “papitis”) es la ansiedad que muestra el niño en cierta etapa al verse separado de la persona de referencia que le da seguridad. 

Se trata de una fase normal del desarrollo que suele alcanzar su punto álgido rondando los 18 meses y va disminuyendo gradualmente con la madurez del niño, la cual suele desaparecer hacia los 3 años.

En mi caso, haciendo memoria de los escasos tres añitos que Diego tiene, mamitis no, creo que jamás lo ha tenido, pero sí hubo un momento en que tuvo "papitis".

Veía a Jorge y era una expresión de magia en sus ojos, era como si su persona favorita del mundo mundial apareciera y le hiciera la vida sumamente feliz. 

Honestamente nunca lo aludí a la separación de la persona que le daba o da seguridad, no sé si porque desconocía a fondo el tema, o porque tal vez en mi mente podía ser un tanto negativo, o porque en realidad no era "papitis", sino solo amor a su primer héroe en la vida y yo como lo quise ver es que la imagen que Diego tiene de papá es maravillosa y que su papá es su héroe y la vinculación y el amor que se tienen me parece único.

Con el tiempo ha sido un poco menos efusivo el trato a papá, pero no por ello me parece que sea menos importante, también es real que  los niños pasan por varias etapas y que hoy uno puede ser su persona favorita y mañana es completamente distinta.

Pero regresando un poco al tema de la "mamitis" y pensando un poco en la parte de seguridad me parece desde mi punto de vista que podemos retomar algunos consejos con Diego nos han funcionado en varios aspectos:

- Darles mucho mucho amor, confort y comprensión continuamente para hacerlos sentir seguros. Se dice sumamente fácil, pero no siempre lo es. Creo que con paciencia podemos comenzar, darnos un respiro para ofrecerles esa seguridad, vale toda la pena.

- Ofrecerles un rato de independencia, dejarlos que ellos decidan y hagan sus cosas sin que sientan que los abandonamos, es decir estar ahí, pero que ellos sean los que tomen esa decisión y vean que son capaces sin que dejes de tener presencia.

- Hablar siempre con ellos, si te vas despídete y dile que vas a regresar, explicarles las actividades y siempre recordarles que sí vamos a regresar.

- Intentar dejarlos con gente que conocen y se sienten tranquilos, es decir si lo dejas en la guardería y lleva dos semanas llorando, detente a escuchar un poco el llanto de tu niñ@. Tal vez hay algo importante que trata de decirte o tal vez necesite un poco más de tiempo y comunicación para sentirse más seguro.


En fin, creo que cada niño y cada casa es distinta, estoy convencida de que la intuición te lleva a tomar la mejor decisión para ti y tu niñ@ y que algunos tips como mamá nunca están de más.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Llegaron los hijos y, ¿dónde queda tu relación de pareja?

Por Ceci Torres




Me queda claro que no es tan fácil preservar la relación de pareja ya con niños en casa.

Antes de que Diego naciera no era nada difícil, los detalles, los viajes, el tiempo solos, las salidas a romancear. Pero, ¡sorpresa! Un día llegó un pedacito de amor que necesitaba de toda nuestra atención, nuestro tiempo, nuestra agenda y lo que se le sumara en el camino. 

Cosa que por supuesto hizo que la pareja pasara a un segundo término (sin estar consciente de ello), en algunos casos creo que este tema se queda incluso hasta en último término.

Y es que a veces creo que consideramos que la pareja está ahí todo el tiempo y ahí tiene que seguir y eso es un grave error.

En mi caso me di cuenta cuando Diego tenía unos meses. De repente caí en cuenta de que había cierta distancia entre Jorge y yo. 

Me parece que él me veía en un quehacer acelerado y diario y yo por mi parte, no alcanzaba a verlo, estaba tan enrollada en saber ser mamá, organizarme, ver cómo lidiar con la chamba y la lactancia, y no me di cuenta que él seguía ahí, listo para volver a tener a Ceci la mujer y no solo a la mamá de Diego. 

Cuando afortunadamente me di cuenta de esto retomamos, poco a poco, porque tampoco es tan fácil. Uno no nace sabiendo ser papás y luego está el organizarse con dos educaciones e historias que muchas veces son tan distintas, que solo la comunicación y el amor hacen que uno pueda sentarse a ver hacia qué camino quiere llevar a su pareja, a sus hijos y a la familia que ahora juntos han formado.

Este tema es fundamental y debe serlo para ambas partes. Jamás perder de vista por qué elegimos a esa pareja desde el primer día, por qué nos enamoramos de él (o ella en su caso), porque lo consideramos un buen compañero, amante, amigo, papá, confidente. 

Si comprendemos que nuestros hijos necesitan de todo nuestro tiempo, nuestro amor, nuestra paciencia, a veces hasta nuestra flexibilidad para ver las cosas distintas a lo que estamos acostumbrados a ver,  también podemos tener la capacidad para ver de la misma forma a nuestra pareja. Finalmente sin ellos hoy no estaríamos aquí y recordar que al igual que la relación con nuestros hijos hay que cosecharla todos los días. 

No perdamos la capacidad de ser cariñosos, detallistas, de agradecer a nuestro compañero el estar ahí todos los días, el querer seguir compartiendo a su lado y les aseguro que esto también es algo que a lo largo nuestros hijos también lo van a agradecer, ya que crecerán aprendiendo a ver lo que es el amor, la paciencia, la comunicación y la negociación.

Y ustedes, ¿qué hacen para cuidar del amor de su pareja?

lunes, 27 de octubre de 2014

De vuelta al trabajo, ¿qué hago con mi hijo?

Por Ceci Torres

Al mes de que Diego nació empezó la duda de si era mejor una guardería o qué iba a suceder el día que yo tuviera que regresar a trabajar. 

Durante mes y medio me dediqué a hacer una lista de las guarderías por la zona de mi trabajo y de casa de mi mamá y mi suegra, justo por si necesitaba de su apoyo en algún momento.

De verdad fueron muchas las guarderías que recorrí, pero a todas les encontraba un pero: si dormían a los niños en colchones en el suelo, si les daban alimentos a muy temprana edad, si usaban biberones comunes, si la casa se estaba cayendo o con un mal mantenimiento, etc.

Les puedo dar una larga lista de todos los pros y los contras que le ponía a estos lugares y siempre ganaban los contras. 

Conforme pasó el tiempo me di cuenta que en realidad la que veía las cosas negativas era yo, ya que cuando veía a mi bebé tan pequeño creía que nadie iba a ser capaz de cuidarlo y darle la atención necesaria como yo.

Creo que por un lado es verdad, jamás nadie va a poder atender a nuestros bebés como nosotras por más que queramos, son nuestros, pero también creo que hay lugares que tienen la vocación y preparación para hacerse cargo de los bebés que tienen papas trabajadores y que es indispensable que los cuiden. 

Creo que las guarderías tienen sus pros: el niño se vuelve mucho más independiente y aprende a convivir con otros niños desde pequeño, además de hacerlos inmunes a varias enfermedades a temprana edad.

Por otro lado, creo que dejarlo a cargo de alguien cercano como las abuelas o tíos también puede ser una buena opción, ya que son personas que van a poder realizar la labor de cuidado y son personas allegadas a nosotros, sin contar que nos ahorramos un dineral. 

Justo ese fue mi caso. A los tres meses de que Diego nació me reincorporé a mis actividades laborales y mi mamá aceptó el reto de cuidar a su nieto medio día.

La verdad no me arrepiento ni un segundo. Mi mamá le dio el amor y el cuidado que creo, es lo más cercano a lo que yo le daba, además de desarrollar un amor y cercanía entre ellos que aún disfruto cuando los veo juntos.

Así que creo que la decisión debe de ser en base a las necesidades y posibilidades de los padres, ni una, ni la otra son buenas o malas. Sólo hay que confiar en que nuestros hijos están en las mejores manos y que la decisión fue lo mejor para ellos.


lunes, 20 de octubre de 2014

Las enseñanzas de mi hijo

Por Ceci Torres


Este texto me ha llevado mucho más tiempo del que pensé y es que cada que quiero escribir una cosa, se me vienen mil más. Creo que tendría que publicar tres semanas el tema para más o menos terminar. En fin, decidí resumir lo más que pude:


Predicar con el ejemplo
¡Cuántas veces no hemos escuchado esta frase! Pues yo le di significado hasta que Diego llegó a mi vida. A veces uno va por el mundo haciendo cosas como decir groserías al volante, expresarse de cierta forma, explotar fácilmente, pero cuando caí en cuenta que todo eso lo aprende y se le queda, entendí que ellos son nuestro espejo.

De ahí la importancia de hacernos conscientes de nuestros actos (cosa que por supuesto no es sencillo) pero que vale la pena detenerse día a día a revisar para poder modificar lo necesario y darles el mejor ejemplo que podamos darles.

Por ejemplo, enseñarle a decir buenos días, por favor, gracias, abrazar a un árbol, meditar, entender que los animales sienten, respetarse a él y a los demás es algo fundamental para hacerlos mejores seres humanos y por supuesto serlo uno también.


Disfrutar cada momento y vivirlo con inocencia:
En lo personal esta enseñanza me ha cambiado la visión de la vida.

Hoy, estoy segura que no importa la edad que tengamos si todos los días nos damos a la tarea de agradecer lo que tenemos y de sorprendernos con lo que la vida nos muestra.

Diego me enseñó que las cosas materiales o situaciones que creía que eran una bomba no tienen el mismo sentido al lado de una carcajada de él porque “me desmayé” y él va a ser el doctor que me atienda.

Qué importante es darle el valor que realmente tienen las cosas y ellos son lo más importante, vale la pena darse el tiempo para disfrutarlos y hacérselos saber.


El amor incondicional
Éste ha sido mi mayor aprendizaje. Entender y sentir algo mucho más grande de lo que jamás pude imaginar.

Desde que Diego crecía en mi panza, el hacer cosas que muchos pensarían que son de locos, como ponerle música, inventarle canciones, platicar con él, llorar de emoción al escuchar sus latidos y salir extasiada después de cada ultrasonido.

Hoy a sus tres años lo veo sonreír, crecer, enojarse, dormir y ser parte del mundo y mi corazón me dice que todavía se puede sentir más. Aprendí que soy capaz de amar pura e incondicionalmente con una sola mirada o pensamiento y esa sensación no se cambia por nada en el mundo.

Le doy gracias a Dios todos los días por seguir aprendiendo a su lado, por poder disfrutar y amar cada momento de mi vida, por darme cuenta que tengo aún mucho por aprender, pero que de la mano de Diego y de Jorge, mi esposo, podemos seguir sorprendiéndonos, riéndonos y agradeciendo todas estas oportunidades.

lunes, 13 de octubre de 2014

Lo que sentí cuando supe que sería mamá

Por Ceci Torres



Mi experiencia es una historia un poco diferente, ya que cuando creí estar embarazada resultó que no.

Por si fuera poco tengo una hermana gemela la cual estaba buscando bebé al mismo tiempo que yo.

Durante cuatro días seguidos me sentía mareada y al principio creí que era porque me estaba extralimitando con el ejercicio, luego dije, ¿qué tal estoy embarazada? Así que corrí a hacerme la prueba y nada, y seguí con mi vida normal.

Días después vi a mi hermana en un evento familiar y en la conversación salió que llevaba algunas semanas intentando embarazarse. Entonces la tomé del brazo y corrí al baño a decirle que por favor se hiciera una prueba porque yo me había estado sintiendo mal. (Es importante comentarles que toda nuestra vida hemos sentido lo que le sucede a la otra, pero por lo general era ella la que sentía, como cuando me rompí el codo, ella no podía moverlo y yo llegué al hospital como si nada).

En fin, vi su cara de pánico como si no creyera, pero me dijo que prometía hacerlo. Dos días después sonó mi teléfono y era ella llorando, me espantó muchísimo, le dije “¿estás bien?” y solo entendí el “aunque no hubiera querido, eres la primera en enterarte que voy a ser mamá”. Aún se me llenan los ojos de lágrimas cuando lo platico.

Dos semanas después las náuseas se apoderaron de mí y yo juraba que mi sobrino me iba a hacer una mala jugada durante varios meses, pero un día una amiga me preguntó que si estaba embarazada porque mis bubis eran enormes jajaja!!... En esta prueba salió positivo, por lo que el malestar ya era mío y no de mi hermana.

Todo me tembló cuando vi la prueba en positivo, estaba segura que quería un bebé en casa, pero cómo saber si estás listas, cómo decírselo a tu marido, ¿esperar a que me cayera el veinte primero o que nos cayera juntos?

Decidí hacerlo en pareja, al siguiente día estaba plantada en el consultorio del ginecólogo para verificarlo y por la noche cuando Jorge, mi esposo llegó, se encontró con un camino de huellitas y una foto del ultrasonido al final. Lloramos de emoción, pero no podíamos ni creerlo.

Tengo que reconocer que ha sido la noticia que más emoción y pánico me ha dado al mismo tiempo.

Una nunca está lista para ser mamá, eso es completamente cierto, pero cuando supe que había una personita creciendo dentro de mí, no pude más que sentir un intenso amor y agradecimiento a Dios y a la vida por la oportunidad tan grande que me estaban dando.

Hoy, casi cuatro años después creo que fue la mejor experiencia y la mejor noticia de mi vida, todavía estoy convencida que uno nunca está listo jajaja!! Pero de lo que sí estoy completamente segura es del inmenso amor que le tengo a mi hijo y que no me equivoque en la decisión de traerlo a este mundo.