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miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Nos han tomado la medida!

Por Merle Guadarrama 




Se tiran al suelo, nos hacen ojitos “Remi”, nos paran la trompra, rompen en llanto y… ¡corremos a verlos! 

Muchas abuelas dirán que los dejemos llorar, que hagan pulmón pero ¿hasta qué punto debemos ceder como padres? ¿Nos toman la medida? 

Es complicado el tema pues a todos nos desespera no tener todo inmediato, que no nos presten atención inmediata o que si nos sucede algo nos atiendan. 

Hasta aquí parece lógico que nuestros hijos al igual que un adulto llore o se moleste porque no tiene lo que quiere pero debemos poner límites para que no nos tomen la medida. 

Lo que yo he hecho es jamás gritarle, a mí, en lo personal, me aturden los gritos y creo que una persona no asimila con los gritos, tampoco le pego. 

Lo que hago con Alonso es hablar y aunque esté pequeño sé que entiende y sé que aunque no lo asimile al 100 está aprendiendo a saber lo que no debe y sí puede hacer. 

Por eso cuando comienza en un momento de llanto o estrés, le pregunto qué es lo que pasa y trato de solucionarlo si así continúa con el llanto o puchero lo dejo que llore pues él está eligiendo su estado . 

Claro que si veo que le está o le está causando daño lo atiendo de inmediato. 

Debemos medir nosotros hasta dónde los dejamos que hagan berrinche o que llorón o que den mimos de más, porque también pasa. Ninguna de las dos parte debemos dejar tomarnos la medida, si no debemos tomarnos el tiempo de conocernos y acoplarnos. 

Nos leemos la siguiente… 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Llega King Julien, de Madagascar, a Netflix

El rey de la fiesta se está preparando para subir al trono en All Hail King Julien de DreamWorks Animation, una nueva serie original de Netflix. 

Los primeros cinco capítulos de 22 minutos estarán disponibles para los miembros de Netflix en Estados Unidos, Canadá, América Latina, Reino Unido, Irlanda, los países nórdicos, la eurorregión Benelux y Francia desde el viernes 19 de diciembre.

“Nos alegra añadir a nuestra creciente lista de DreamWorks Animation una serie centrada en uno de los personajes más queridos de Madagascar”, dijo Cindy Holland, vicepresidenta de Contenido Original de Netflix. 

“King Julien es el experto en hacer fiestas y esperamos que las familias de todo el mundo lo disfruten durante las fiestas decembrinas”, agregó.

Mucho antes de que los habitantes del zoológico llegaran a Madagascar, encontramos al rey Julien con un colorido séquito real (listo también para acompañarlo en las fiestas nocturnas) que incluye a los favoritos Mort y Maurice, junto a un grupo de nuevos pachangueros selváticos en esta llamativa e hilarante serie donde los veremos formar parte en las aventuras más locas que la jungla puede ofrecer.

Henry Winkler (Happy Days) presta su voz en inglés al predecesor real de Julien, el Tío rey Julien, y junto a él trabaja un talentosísimo elenco de voces, que incluye al ganador del Emmy Danny Jacobs como el rey Julien, Andy Richter (Conan, Arrested Development) como Mort, Kevin Michael Richardson (Family Guy) como Maurice, e India de Beaufort (One Tree Hill) como Clover, la encargada de operaciones especiales.

Cuando All Hail King Julien debute el 19 de diciembre, pasará a formar parte de la creciente lista  — donde ya se encuentra la popular serie Turbo Fast — de producciones originales de Netflix, creadas por DreamWorks Animation. 

Al finalizar el 2016, esta misma empresa estrenará 10 series nuevas adicionales dentro de la red televisión por Internet líder mundial.

“La combinación de humor divertidísimo, música increíble y las inagotables posibilidades de historias sobre la vida en la jungla hace que la serie All Hail King Julien sea única en su clase”, comentó Margie Cohn, directora de Televisión para DreamWorks Animation. 

“La creatividad que se aprecia en DreamWorks Animation es increíble mientras ponemos nuestro grano de arena en esta nueva era de la televisión digital”.

Los nuevos capítulos de 22 minutos de All Hail King Julien estrenarán durante el transcurso del próximo año.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Los valores en tiempos de Facebook

Por Sonia Soto Maya




En el primer año de Ana Luisa en el kínder la escuela organizó una plática que se denominaba “Participando en la educación de nuestro hijos”. Gustavo y yo nunca dudamos en tomarlo, y asistimos las dos sesiones.

Éste fue impartido por dos padres, como nosotros, pero con hijos ya de Primaria. La primera pregunta que me ayudó a reflexionar fue a qué nuevo peligro estaban expuestos nuestros hijos en esta época y entre que las niñas están aventándose la responsabilidad de traer un bebé a este mundo, es decir, cada vez tenemos más niñas criando niños, me llamó la atención que un nuevo foco de alerta fuera la tecnología y en especial Facebook.

Y es que cuántas veces no hemos visto que alguien se le ocurre citar a niñas a través de este medio y se produce desde trata de blancas hasta violaciones.

¿Entonces? ¿Lo mejor sería alejar a nuestros hijos de eso para que no les pase nada? yo entendí con la plática que la línea es muy delgada entre aislarlos o cuidarlos, por eso nuestras decisiones son difíciles de tomar.

El señor que nos impartía la plática nos dio un argumento que sin lugar a dudas comparto: siempre hemos estado expuestos a ciertos peligros, dependiendo de la época son mayores o menores, sin embargo, hay algo que hará la diferencia de nuestros hijos frente a ello: los valores.

Y es cierto, varias veces lo he platicado con Gustavo, estamos en una sociedad carente de valores, en la que ya está permitido todo, y sinceramente hemos confundido la libertad con el libertinaje. Sé que lo que digo puede parecer extremo y en cierto punto que me doy golpes de pecho, pero de verdad creo que esa es la verdadera razón de la descomposición social que estamos viendo.

Y son cosas cotidianas que nos muestran estos síntomas y que tal vez no queremos ver, desde que en el transporte público se ve a una señora con su bebé y no se le dé el asiento, hasta que ya no se respete a las personas mayores.

El expositor nos mostró una plática en Facebook entre niños no mayores a 8 años, en donde el 90 por ciento de las palabras eran groserías entre ellos, nos dijo que ellos no querían eso para sus hijos y por eso ellos no tenían Facebook.

Pongo el ejemplo de esta red social, no porque crea que es mala, yo la uso, sólo que considero que para todo hay una edad y las políticas de ésta establecen que es para niños más grandes, que alcancen a dimensionar la decisión de aceptar a alguien como “amigo”.

Sin embargo, el punto es que un niño con valores como el respeto, honestidad, empatía, no caería tan fácil en esta situación de insultos que no llevan a nada, sabría que con la violencia no se resuelven los problemas y que todas las opiniones son válidas, y sabría que es importante respetar a los demás para que te respeten a ti.

En resumen esta pareja nos dio una gran lección de vida, nos dijo que debemos criar a nuestros hijos en un ambiente de cordialidad, no en medio de golpes y sombrerazos o malas contestaciones.

Nos dio algunos consejos para crear un vínculo con ellos y que se sientan queridos y que su opinión cuenta, el amor es el primer paso para generar a esa nueva generación de niños con valores:

  1. Dales un día para ellos solos, déjalos decidir qué quieren hacer, si tienes dos hijos que uno se vaya con tu esposo y otro contigo, ese tiempo debe ser dedicado a uno solo, para demostrarles que son muy importantes y que a pesar del trabajo de todos los días hay un día en que le prestas atención sobre todas las cosas.
  2. Explícales las situaciones, no sólo les digas que no y ya, porque lo dices tú, ellos son muy inteligentes y entenderán las razones.
  3. Juega con ellos, no todo el día, dedícales por lo menos una hora diaria entre semana para platicar y compartir lo que les sucedió.
  4. Recuérdales que los amas en todo momento y diles un mote como campeón, eres un triunfador, recuérdales constantemente que es una persona capaz de lograr lo que se proponga, dales seguridad.
  5. Enséñales el valor de la solidaridad y de ayudar a los demás, de cuidar nuestro planeta y no lastimar a ningún ser vivo, sobre todo a los animales, por muy pequeños que estos sean. 

Y ustedes, ¿qué piensan? ¡Compártanos su opinión!

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Qué hago?... ¡Mi hijo aún no deja el pañal!

Por Sonia Soto Maya




Casi estoy segura que todas las mamás primerizas hemos sentido que algo no anda bien cuando comparamos el desempeño de otro niño con nuestro hijo, no importa en qué sentido, creemos que estamos haciendo algo mal.

Así me sentí luego de que Ana Luisa entró a la guardería y Miss Evelyn me pedía que le llevara varias mudas de ropa, porque comenzaría el entrenamiento para dejar el pañal; mi hija tenía aproximadamente un año y medio.

No fue nada sencillo, ni para Ana Luisa, ni para mí, entre que casi nunca alcanzaba a avisar y que yo no sabía qué hacer para apoyarla, eran momentos en que estuve a punto de ponerme a llorar.

Poco después, la maestra me la entregó con pañal y cuando habíamos empezado el entrenamiento se lo quitó para que comenzará a sentir la sensación de no tener la protección de un pañal.

Me extrañó mucho y le pregunté que qué pasaba. Su respuesta fue como un balde de agua fría para mí: Ana Luisa no estaba suficientemente madura para comenzar a dejar el pañal. Sin embargo, comenzó a explicarme que cada niño se desarrolla a su tiempo y que no era su momento.

La mayoría de sus compañeros comenzaban a controlar esfínteres, pero Ana no y sentí que estaba haciendo algo mal ¿por qué mi hija no podía ir al mismo ritmo que los demás niños?

Me costó trabajo entender que la comparación no sólo te afecta a ti, afecta también a los niños porque comienzas a forzarlos a realizar actividades para las que no están preparados; y sí, es bien cierto que cada niño tiene su tiempo y su desarrollo no tiene porque ser parecido al de otro niño, ni siquiera porque tengan la misma edad.

Llegó una nueva etapa de entrenamiento en la que Ana Luisa entraba y salía del colegio sin pañal, poco a poco comenzaba a avisar con más tiempo, y el pañal se reducía a las noches. Para este momento Ana ya tenía dos años.

Pronto mi hija ya no utilizaba pañal y supe que esa frase de “todo a su tiempo” era una maravillosa verdad. 

¿Qué les puedo compartir de esta etapa? Tengan mucha paciencia, porque los niños se mojan y si ven una mala cara pueden dejar de intentarlo.

No importa cuántas veces tengan que cambiarlos, no se enojen, ni griten, en estos momentos más que nunca ellos necesitan seguridad, y ¿de quién mejor que de su mamá? Háganles saber que los apoyan y que siempre estarán ahí, aunque estén mojados.

Es muy importante que si van a la guardería apoyen a las maestras con el entrenamiento, es decir, en la escuela de Ana Luisa muchas mamás saliendo de ahí les ponían el pañal a sus hijos, porque se iban a orinar en el coche, tomen otras precauciones, pero no le den señales contrarias al niño: sólo en la escuela no se usa pañal, en el carro sí.

¿Cuándo deben dejar de usarlo? Muchos pediatras dicen que a partir del año y medio comienzan a tener la capacidad para avisar, sin embargo, como en mi caso, no se casen con esa idea, dejen que fluya, no se estresen, ni los estresen, denle, "tiempo al tiempo”.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Porque corregir también es amar

Por Sonia Soto Maya




Siempre que veía en la calle a un niño llorar hasta el cansancio e incluso arrastrarse porque su mamá no había cumplido alguno de sus deseos pensaba que cómo era posible que no pudiera controlarlo. 

También pedí con todas mis fuerzas nunca a travesar por una situación así.

Afortunadamente hasta ahora Ana Luisa no se ha arrastrado o me ha hecho un berrinche de esos ni en público ni a solas. Sin embargo, como toda niña tiene sus momentos, esos que por más explicaciones que le des no los haces entender.

Creo que en muchas ocasiones los adultos subestimamos a los niños, y en esa inocencia de creer que no saben lo que hacen o no entienden las implicaciones de sus actos, dejamos que nos manejen a su antojo.

Yo creo que entienden perfecto, y también estoy segura que saben de qué pie cojeamos para que con solamente poner el famoso “ojo Remi” iremos a su rescate o los complaceremos en todo.

Ahora entiendo mucho más a esas pobres mujeres que vi en la calle cuando aún no era mamá, porque controlar un berrinche no sólo es cuestión de dar una nalgada, va mucho más allá, el niño está buscando demostrar su poder y ante la impotencia y también porque no, las miradas que piden que lo calle o que le ponga un hasta aquí, las madres terminan cediendo.

Cómo entendí que en esta situación el adulto soy yo y no podía dejar que mi hija pensara que siempre sería dueña de las situaciones:

1. Primero comencé por ponerle límites. Hay una diferencia muy grande entre demostrarles amor y otra que se crean invencibles. Desde pequeños es importante enseñarles valores, de lo contrario podemos crear pequeños monstruos.

2. Después, ante alguna situación que consideraba no era correcta, le hablaba firme y explicaba las razones por las que no debía hacerlo, por supuesto, con palabras que ella entendiera.

Bajo estos dos principios he educado a mi hija y hasta el momento me ha funcionado.

Ella sabe que la quiero, pero que si hace algo que no considero adecuado hablaré con ella de forma firme y en algunas ocasiones no tendrá derecho a algo que le gusta, esa será una forma de hacerle reflexionar su error.

Me ha costado trabajo no caer ante su mirada, pero he tratado de ser firme ante una determinación. No ha sido fácil, sobre todo porque a sus cuatro años Ana Luisa ya demuestra carácter, será una mujer que no permitirá una injusticia y siempre que considera que estoy equivocada me contesta con sus argumentos, que para su edad muchas veces me sorprenden.

Las mamás de hoy además de todo nos enfrentamos a niños mucho más despiertos que no se quedan callados cuando algo no les parece, no es fácil ser la mala de la novela cuando hay que corregir o quitarle por un lapso algo que les gusta, pero siempre he creído que es mejor actuar a tiempo, para no arrepentirnos después. ¡Nadie dijo que sería fácil!

Y ustedes, ¿cómo enfrentan esos momentos?

miércoles, 12 de noviembre de 2014

10 estrategias para educar a los niños en inteligencia emocional




Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

Pensemos por ejemplo en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leivmoiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás. El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que les introdujas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1. Controlar su ira
Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción. 

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2. Reconocer emociones básicas
A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: "Qué le pasa a este niño?" "¿Está triste?" "¿Por qué crees tú que está triste?" Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3. Saber nombrar las emociones
A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. Saber afrontar las emociones con ejemplos
Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. Desarrollar su empatía
Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. "¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?" "¿Por qué crees que está llorando tu hermana?" "¿Crees que papá está hoy contento?"

6. Desarrollar su comunicación
Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer contínuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. La importancia de escuchar
Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un "¿has entendido?", "¿estás de acuerdo con lo que he dicho?".

8. Iniciarlos en las emociones secundarias
A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9. Fomentar un diálogo democrático
A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. Apertura a la expresión de emociones
Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad.


Fuente
http://lamenteesmaravillosa.com/diez-reglas-para-educar-a-los-ninos-en-inteligencia-emocional

martes, 4 de noviembre de 2014

Niños que ganan dinero haciendo lo que más les gusta

Por Sonia Soto




Que los hijos sean lo que quieran ser, es el sueño de todos los padres, sobre todo si eso se acompaña de una remuneración económica que les permita subsistir: hago lo que me gusta, y además me pagan, dirían, muchos.

Sin embargo, en la práctica resulta complicado conjuntar gusto y dinero, en la mayoría de las ocasiones se tiene que elegir entre ambas y casi siempre gana lo que le permite ganarse la vida. Del total de las empresas que existen en el país 99.8 por ciento son pymes y generan 52 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 72 por ciento del empleo

La educación y formación tradicional nos lleva a que al término de una carrera universitaria se busque un empleo, descartando por completo la idea de crear un negocio o tal vez creyendo que no se tiene la capacidad para hacerlo posible.

A pesar de que en México, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son la base de la economía, toda vez que del total de las empresas que existen en el país 99.8 por ciento son pymes y generan 52 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 72 por ciento del empleo, aunque son pocas las que logran sobrevivir más de dos años en el mercado.

Mari Carmen Cabrera, directora general de Business Kids, explica que mostrar a los niños que pueden ser lo que quieran es una forma de construir individuos seguros de sí mismos y capaces de generar un negocio.

Con esa idea nació este programa extraescolar de 80 horas que a través de juegos y dinámicas  brinda estimulación temprana a los niños en materia de negocios.

Cabrera asegura que el objetivo principal es desarrollar en los niños el valor de emprender, considerando que es la etapa más creativa de un ser humano, y por lo que es fácil lograr que los conocimientos se apliquen en un futuro.

“Lo que tratamos de hacer es crear niños fuertes, que salgan adelante sin necesidad de ser empleados. Que cuando se cierra una puerta siempre sepan que se puede abrir otra”, explica Mari Carmen Cabrera.

Aprendiendo a creer
La base de este programa es enseñarles a los niños que pueden ganar dinero haciendo lo que más les gusta.

La directora general de BusinessKids explica que toda la enseñanza es a través de valores como el amor al trabajo, proactividad, actividades laborales en equipo, autoestima, servicio a la comunidad, protección del medio ambiente, ahorro y el cuidado del dinero.

“Mucha gente piensa: quiero poner un negocio porque quiero ganar dinero, y claro que es uno de los objetivos, pero no el único, los negocios sirven para muchas otras cosas como la realización personal y profesional, porque podemos emplear a otros, eso es lo que trasmitimos a los niños, emprendimiento a través de valores”, establece.

A través de 22 materias que llevan al niño al mundo de los negocios mediante juegos, el menor elige una profesión que va desarrollando hasta crear uno.

”No sólo descubren para qué son buenos, porque de alguna forma eso es etiquetarlos, los niños buscan lo que les gusta y buscamos fomentar que haga lo que aman”, explica Mari Carmen Cabrera.

Cambiando en chip
Este programa, de niños de 4 a 14 años, busca terminar con las barreras con las que se encuentran los adultos al emprender, debido a que, de acuerdo con Cabrera, no confían en sí mismos y al primer problema claudican.

“Nos basamos en la vocación de las personas, le fomentamos a los más pequeños que son capaces de ganar dinero, a través de hacer lo que más ama”, afirma la directora general de Business Kids.

Plan académico
Entre las materias que se imparten a los niños están: desarrollo empresarial, definiendo mi vocación, creatividad y diseño, computación, trabajo en equipo, aprendiendo a vender y a comprar, produciendo mis ideas.

Al término del programa el niño tendrá armado un negocio y continuarlo dependerá de él, pero las bases ya estarán cimentadas, incluso más adelante las podrá retomar.

El objetivo final de Business Kids es que los niños emprenden negocios a su alcance para que cuando crezcan puedan ser empresarios y crean en ellos mismos y en su capacidad de lograr todo aquello que se propongan.


Fuente
http://www.dineroenimagen.com/2014-11-04/45862