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viernes, 14 de noviembre de 2014

10 cosas que aprendí cuando dejé de gritarles a mis hijos




Alguien me preguntó este fin de semana pasado, “¿cuáles fueron tus conclusiones por no gritar durante un año? ¿Has aprendido algo?” Eh, muy buena pregunta. Y me hizo pensar: “Bueno, ¿qué aprendí?” Voy a decir esto: aprendí mucho, mucho más de lo que puede caber en una posible entrada en el blog! Así que quiero compartir con ustedes las 10 mejores cosas que he aprendido de mi “Desafío Rinoceronte naranja” donde me prometí no gritar a mis 4 niños durante 365 días seguidos.

1. Gritar no es la única cosa que no he hecho en un año (399 días para ser exactos!)
Tampoco he ido a la cama con un pozo desgarrador en mi estómago porque me sentía como la peor madre del mundo. No he gritado a mi marido a quien le gritaba una y otra vez. Y no he oído a mis hijos gritar: “Tú eres la peor mamá en el mundo, no te quiero más!” Sí, aprendí realmente rápido que es mucho mejor no gritar!

2. Mis hijos son mi público más importante.
Cuando tuve mi “epifanía no más gritos,” me di cuenta de que yo no grito en presencia de los demás, porque quiero que crean que soy una madre amorosa y paciente. La verdad es que yo ya era así pero rara vez cuando estaba sola, siempre cuando estaba en público con una audiencia para juzgarme. ¡Esto debería ser al revés en realidad! Siempre tengo un público – mis cuatro chicos siempre me miran y ellos son la audiencia que más me importa-, que son a quienes yo quiero mostrar lo amorosa, paciente y “libre-de-gritos” que puedo ser. Quiero que mis hijos me juzguen y proclamen: “Mi mamá es la mejor mamá del mundo!” Recuerdo esto cada vez que estoy en casa y pienso que no puedo perder la cabeza, obviamente no puedo … ¡ya lo haré fuera de casa todo el tiempo !

3. Los niños son niños, y no sólo los niños, la gente también.
Al igual que yo, mis hijos tienen días buenos y días malos. Algunos días son agradables y dulces y escuchan muy bien, otros días son gruñones y difíciles. Por cierto, yo soy siempre dulce y nunca difícil. Siempre. ¡Ja! Y como todos los niños, mis hijos son difíciles, a veces, se niegan a ponerse sus zapatos, y pintan la pared, sobre todo si se trata del nuevo papel de pared que a mamá tanto le gusta. Así que sí, tengo que revisar mis expectativas y recordar que mis hijos son niños: ellos todavía están aprendiendo, siguen creciendo, y todavía tienen que encontrar la manera de manejar el despertarse con el pie izquierdo. Cuando se “equivocan” tengo que recordar que no sólo no ayudan los gritos, sino que como yo, no les gusta que les griten!

4. No siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero siempre puedo controlar mi reacción.
Puedo hacer mi mejor esfuerzo para seguir todos los trucos de crianza del mundo para tener a los niños bien disciplinados, pero ya que mis hijos son niños, ellos no van a hacer siempre lo que quiero. Puedo decidir si me dan ganas de gritar “¡recoge tus Legos!”  cuando ellos no escuchan o si quiero irme lejos por un segundo, recuperar la compostura haciendo algunos saltos, y luego regresar con un nuevo enfoque. PD: el irse y tomar un respiro en realidad puede obtener los Legos recogido más rápido que gritar.

5. Gritar no funciona.
Hubo numerosas ocasiones en que quería dejar mi “Desafío rinoceronte naranja” cuando pensaba “gritar sería más fácil que encontrar respiraciones profundas y alternativas creativas”. Pero yo era consciente. Desde el principio, he aprendido que gritar simplemente no funciona, eso sólo hace que las cosas salgan de control y hace que sea difícil para mis hijos para que oigan lo que quiero que aprendan. ¿Cómo pueden escucharme claramente decir “Date prisa, cojan sus mochilas, sus zapatos, sus chaquetas, no se peleen entre sí, vayan más rápido y háganlo todo ustedes solos!” cuando todo es una mezcla de intimidación y órdenes que hace que se pongan a llorar?

6. Momentos increíbles pueden suceder cuando no se grita.
Una noche oí pasos que venían de abajo y después de la hora de acostarse. Aunque enfurecí ya que mi “tiempo para mí” se vio interrumpido, me quedé tranquila y regresé a decirle a mi hijo  que volviera a la cama. Mientras lo metía en la cama me dijo “Mami, ¿me amarás si me voy al cielo primero, porque si vas primero, yo todavía te querré. De hecho, yo siempre te amaré. “Las lágrimas todavía vienen a mis ojos sólo de escribir esto. Puedo garantizar que si hubiera gritado “¡Vuelve a la cama!” nunca hubiéramos tenido esa dulce y tan importante conversación.

7. No gritar es difícil, pero ¡se puede!
No voy a decir que no gritar es fácil, pero conseguir ser creativo con alternativas sin duda lo hizo más fácil y más factible. Y después de gritar en el inodoro, golpear mi pecho como un gorila, cantar Lalala, Lalala es el mundo de Elmo, y el uso de servilletas de color naranja en las comidas como un recordatorio de la promesa, hicieron sin duda todo mucho más fácil. Claro, me siento tonta a veces al hacer estas cosas, pero me mantienen para no dejarlo. Lo mismo ocurre con mis nuevas palabras favoritas: “por lo menos”. Estas tres pequeñas palabras me dan una gran perspectiva y me recuerdan que debo relajarme. Yo las utilizo fácilmente en cualquier situación molesta. “¡Acaba de derramar toda una jarra de leche en el suelo … por lo menos no era de cristal y por lo menos estaba tratando de ayudar!”

8. Muchas veces, yo soy el problema, no mis hijos.
La línea de ruptura, “No eres tú, soy yo” suena incómodamente cierta cuando el aprendizaje es no gritar. Rápidamente me di cuenta de que muchas veces he querido gritar porque me peleé con mi marido, me sentí abrumada por mi lista de tareas pendientes, estaba cansada o era esa época del mes, no porque los niños se comportaran “mal.” También me di cuenta del reconocimiento de mis disparadores personales diciendo en voz alta: “Rinoceronte naranja, tienes el SPM (síndrome pre menstrual) y necesitas chocolate, tú no estás enojada con los niños, no grites” funciona muy bien para mantener a raya los gritos.

9. Cuidar de mí me ayuda a no gritar.
Siempre fui muy buena para cuidar de los demás, sin embargo, no siempre era buena en el cuidado de mí misma hasta ahora. Una vez que me di cuenta de que los desencadenantes personales, como sentirse con sobrepeso, sentirse desconectada de los amigos, y sentirse exhausta me predisponían a gritar, y empecé a cuidar de mí. Empecé a ir a la cama temprano, priorizando el ejercicio, tratando de llamar a un amigo un día y lo más importante, me empecé a decir que está bien que no sea perfecto. Cuidar de mí no sólo me ayuda a no gritar, sino también me hace más feliz, más relajada y más amorosa. Ah, los beneficios de no gritar se extienden mucho más allá de ser padres! No hay duda de que estoy haciendo una mejor crianza de mis hijos y en lo personal,  ahora que no me grito. Sólo por nombrar algunos de los beneficios inesperados de no gritar: Hago más actos de bondad al azar, puedo manejar situaciones estresantes con más gracia, y me comunico con más amor con mi marido.

10. No gritar se siente increíble.
Ahora que he dejado de gritar, no sólo me siento más feliz y más tranquila, también me siento más ligera. Me voy a la cama libre de culpa (a excepción de la galleta extra que comí ese día) y despierto con más confianza en que puedo ser una madre con una mayor comprensión de mis hijos, mis necesidades, y cómo ser más amorosa y paciente. Y estoy bastante segura de que mis hijos se sienten más felices y más tranquilos también. Sé que todo el mundo quiere leer, “dejé de gritar, y no sólo me siento muy bien, sino también mis hijos son ahora más tranquilos y perfectamente atendidos.” Bueno, no lo son. Ellos siguen siendo niños. Pero, las rabietas son más cortas y algunas se evitan completamente. Ahora que estoy más tranquila, puedo pensar más racionalmente para resolver problemas potenciales antes de que me venga una crisis. Pero olviden por un segundo que los niños se comporten perfectamente. Definitivamente, mis hijos son más amorosos hacia mí, y ahora me dicen muy a menudo “Te amo mamá Rinoceronte Naranja” y eso se siente impresionante, se siente fenomenal.


Fuente

miércoles, 12 de noviembre de 2014

10 estrategias para educar a los niños en inteligencia emocional




Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

Pensemos por ejemplo en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leivmoiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás. El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que les introdujas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1. Controlar su ira
Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción. 

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2. Reconocer emociones básicas
A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: "Qué le pasa a este niño?" "¿Está triste?" "¿Por qué crees tú que está triste?" Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3. Saber nombrar las emociones
A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. Saber afrontar las emociones con ejemplos
Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. Desarrollar su empatía
Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. "¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?" "¿Por qué crees que está llorando tu hermana?" "¿Crees que papá está hoy contento?"

6. Desarrollar su comunicación
Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer contínuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. La importancia de escuchar
Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un "¿has entendido?", "¿estás de acuerdo con lo que he dicho?".

8. Iniciarlos en las emociones secundarias
A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9. Fomentar un diálogo democrático
A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. Apertura a la expresión de emociones
Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad.


Fuente
http://lamenteesmaravillosa.com/diez-reglas-para-educar-a-los-ninos-en-inteligencia-emocional

lunes, 10 de noviembre de 2014

10 hábitos para prevenir la obesidad




Expertos concuerdan en que las diez recomendaciones para prevenir la obesidad infantil son las siguientes:

1. Consumir más de 5 porciones de frutas y verduras al día
Las frutas y verduras son ricas en vitaminas, minerales, agua y fibra. Esta última va a ayudar a que el niño se sienta más satisfecho, previniendo que consuma otros alimentos.

2. Evitar las bebidas endulzadas con azúcar
Se recomienda limitar el exceso en el consumo de bebidas con azúcar, como son las limonadas, los refrescos o los jugos con azúcar. Es preferible ofrecer agua y bebidas bajas en energía para acompañar los alimentos.

3. Limitar el tiempo que los niños pasan frente a una pantalla
Se recomienda que el niño esté, máximo, 2 hrs. frente a una pantalla, ya sea de televisión, videojuegos, computadora u otros gadgets.

4. Realizar 1 hr. de ejercicio diario
Puede ser algo sencillo, como jugar a la pelota o con la cuerda. Llévelos al parque o, si es posible, inscríbalos en un deporte. Planea actividades con ellos y diviértanse juntos.

5. Controlar las comidas fuera de casa
Está comprobado que se consume mayor cantidad de calorías y grasa cuando se come fuera. Por eso, cuando salgan, elige platillos que no sean empanizados o fritos, ni estén bañados en salsas cremosas, y trata de incluir verduras.

6. Comer en familia
Mínimo una vez por día, ya que así, se fomentan hábitos de alimentación saludables. Para ello, es necesario que se planees este tiempo para compartir.

7. Desayunar diariamente.
Este hábito, que se refleja en el rendimiento escolar, también previene la obesidad. ¿Qué opciones son recomendables? Un licuado con pan tostado, fruta picada, un huevo con frijoles. Si tu hijo no quiere desayunar, empieza ofreciéndole algo ligero, que sea de su preferencia.

8. Que toda la familia se involucre en un estilo de vida saludable
No hay mejor enseñanza que el ejemplo. Los papás tenemos que hacer un esfuerzo por seguir, también, una alimentación sana y hacer ejercicio. Involucra a tus hijos en la rutina de la alimentación saludable, desde ir al súper y escoger las frutas y verduras o los productos más apropiados, hasta la preparación de los alimentos; esto ayudará a que después los quieran consumir.

9. Es importante que el niño duerma en cantidad suficiente
El número de horas depende de la edad. En general, para un niño mayor la recomendación es de 8 a 10 horas diarias.

10. Permitir que el niño aprenda a limitar lo que come
Los padres tenemos la responsabilidad de ofrecer alimentos nutritivos, tratando de no tener en casa dulces u otros alimentos calóricos. Sin embargo, evita regañar o castigar por causa de la comida.

Si detectas que tienes que trabajar en varias de las anteriores recomendaciones, te sugerimos que te ponga como meta la modificación de una o dos como máximo y, cuando ya sea un hábito, continúes con las demás. Al aplicar estas medidas, además de que prevendrá la obesidad infantil, impactará de manera positiva en la salud y el bienestar de toda la familia.


Fuente
http://nutrien.com.mx/secciones/psicologia/168-10-habitos-saludables-para-prevenir-la-obesidad-en-los-ninos

jueves, 6 de noviembre de 2014

10 cosas que deben hacer las mamás trabajadoras para evitar la culpa

Por Lizeth Hernández*




¿Crías o trabajas? A título personal no hay respuesta a la pregunta anterior, lo que ocurre es una decisión de vida. 

En la decisión de seguir trabajando siempre fue platicada con mi pareja y sobre todo viendo por el bienestar de Sofi, mi pequeñita, que en ese momento tenía solo 2 meses y medio.

En este año que estoy cumpliendo de regreso al ámbito laboral, puedo decirles que todo cambió, que por supuesto me encanta brillar en mi trabajo, pero también veo la sonrisa de mi hija en cada cosa que hago; por supuesto su fiesta de cumpleaños fue planeada en tiempos muertos de mi trabajo y me parto en varias fracciones para dejarle un poco de mí a Sofi. 

Y también hay días que la culpa me ronda y me siento la peor mamá del mundo.

Es por lo anterior  que me gustaría compartirles 10 cosas que hoy a 1 año me han funcionado en mi rol de mamá trabajadora:

1. Todos los días sin faltar platico por la mañana y por la noche con mi hija, le explico un poco de mi día y siempre al irme me despido.

2. Trato de marcarle por teléfono a diario.

3. Todos los días le preparo algo que le guste

4. Todas las noches, no importa lo cansada que llegue, jugamos o vemos su video favorito. También dejo el celular y todo lo que tenga que ver con trabajo fuera de su espacio 

5. Tenemos una canción favorita

6. A diario elijo su ropa 

7. Las ocasiones en las que se ha llegado a enfermar, explico los motivos en mi trabajo y siempre estoy con ella para atenderla en ese primer día de enfermedad.

8. Los fines de semana son sagrados para nosotras y procuramos hacer algo distinto en familia

9. Todas las noches tenemos una cita Sofi y yo para llevarla a su cuna a dormir

10. La abrazo mucho, le doy muchos besos y siempre le repito cuanto la amo y lo importante que es en mi vida.


*Soy comunicóloga, mamá de Sofi desde hace un año. Me dedico a la producción de TV y a las Relaciones Públicas. Hace poco descubrí mi gusto por la repostería, actividad que me relaja.



10 buenos hábitos para la salud de los niños





No es mentira que todo empieza por casa. Claramente los niños que son educados con hábitos saludables y que tienen mucho más interés en su cuidado personal, aplicarán en el futuro todo lo que han aprendido.
En esta oportunidad, te daremos 10 buenos hábitos para la salud de los niños. Esperamos que los incluyas en la educación de tu hijo y que tú mismo llegues a aplicarlos. Es más, ponte un punto de excelencia en cada uno, vas por buen camino y más adelante tu hijo te lo agradecerá.

1. Enséñales a cuidar su salud
 Hay una etapa en la que los niños son una esponja, quieren experimentar todo lo que ven y lo que suelen hacer es llevárselo todo a la boca. Eso sucede cuando son bien pequeños. No obstante, explicarles lo sucio que puede estar el suelo, no sobra. Tampoco vayas a ser tan estricto, déjalo que juegue con la arena eso hace parte de ser niño.

2. Higiene dental
La higiene bucal es uno de los hábitos saludables que debes inculcarle a tus niños. Como mínimo, debes enseñarle que se lave los dientes dos veces al día. Explícale, sin regañarlo, cómo es todo el proceso, el movimiento del cepillo, el uso de la seda dental. Haz que mantenga la calma y no quiera salir a jugar antes de usar la crema dental. Llévalo periódicamente al dentista y explícale su trabajo. 

3. Artículos de uso personal
Hay diversidad de implementos que son netamente de uso personal. Explícale a tus hijos que cepillos de dientes, peines, sombreros, ropa interior son de su uso exclusivo; quizá no le guste tener la gripe de su amigo o los piojos del vecino. Eso debe quedar claro, pero te lo aseguramos no es tarea fácil, los niños son niños.

4. A dormir temprano
No quieres gritar: ¡Vamos a dormir ya! y correr como loco por toda la casa para acostar a tu hijo. Dormir la cantidad adecuada de horas genera en los niños suficientes energías para el día siguiente. No querrás que tu hijo se duerma en clase solo por trasnochar viendo una serie de televisión. Es cuestión de costumbre, cuando tú dices: Vamos a dormir ya, es ya.

5. Alimentación saludable
Si por salir del paso eres tú quién empaca papás fritas, gaseosas y dulces en su lonchera, no pretendas que tu hijo por iniciativa propia quiera comer frutas o ensaladas. Debes ser cuidadoso con lo que comes tú, y lo que le das a tus hijos, explícale las propiedades y permítele ciertos gustos, pero marca horarios y hazlos cumplir. Y que coma despacio es otra enseñanza que puedes incluir.

6. Lavado de manos
Si no fuera importante, la Organización Mundial de la Salud no habría declarado el 15 de octubre como Día Mundial del Lavado de Manos. Esta práctica tan simple reduce considerablemente los riesgos de contraer enfermedades, mucho más en los niños que no tienen pudor con lo que encuentran en la calle, o la tierra con la que juegan en el parque. Así que al principio le dirás: “A lavarse las manos”, luego él irá solo, te lo aseguramos.

7. Limpieza de la habitación
Limpiar la habitación durante todo un día del fin de semana puede ser aburrido hasta para ti, lo mejor es que eduques a tu hijo con hábitos en los que diariamente mantenga su habitación con una adecuada limpieza. Esto incluye no comer en la habitación, mantener su ropa limpia, los juguetes en orden, entre otras cosas.

8. Hacer ejercicio
A los niños por lo general les encanta jugar. Sin embargo, con el auge de la tecnología muchos se quedan pegados a sus pantallas para vivir la vida del videojuego, y cometes un grave error si evitas una salida al parque a jugar con él y le facilitas el computador o tu celular para que esté quieto. El ejercicio es vital en la salud de los niños y a ti no te iría mal, diviértete con tu hijo.Hacer ejercicio en familia es uno de los mejores hábitos saludables. 

9. Hablar de sexo
Evítate dolores de cabeza en el futuro. Habla claro con tus hijos, cuando consideres que tienen la edad, tampoco puedes invadirlos de información que quizá no entienden. Es fácil explícales cuáles son las partes de su cuerpo, de los cuidados con los extraños, de cómo nació y todas esas dudas sobre elsexo que en cualquier momento surgirán. Sé sincero, no hables en clave.

10. Reciclar y respetar el medio ambiente
Reciclar es un hábito que se toma el mundo y no solo es un asunto de grandes, si educas a tu hijo con algo tan simple como botar la basura en el lugar indicado, seguramente, será una persona de medio ambiente en el futuro.
No queremos niños perfectos, pero sí saludables, así que con estos 10 buenos hábitos para la salud de los niños, los riesgos de enfermedades se disminuirán notablemente. Vamos a practicar los primeros cinco desde hoy; mañana seguimos con los otros hábitos saludables. ¿Qué te parece?


Fuente

martes, 4 de noviembre de 2014

10 cosas que debes enseñarle a tu hija



1.  Cree en ti
La teoría darwiniana de que las especies más fuertes son las que sobreviven, se acopla a la especie humana. Y ser fuerte se puede traducir en tener una autoestima alta y fuerte que le permita confiar lo suficiente en sí misma.
Las mujeres crecemos en un mundo que cada vez más reconoce nuestros derechos, pero también nos vemos enfrentadas a salarios desiguales y mayores cifras de maltrato. “¿Por qué hay tan pocas líderes?”, se pregunta la académica Anne-Marie Slaughter: “para no lucir agresivas ni mandonas, muchas temen hasta negociar sus salarios”, dice la experta.

2. Sé humilde
La mezcla perfecta está en tener amor propio, pero a la vez, en no sentirse autosuficiente y minimizar a los demás. El sicólogo Jim Taylor asegura que en la infancia se les debe permitir enfrentar éxitos y fracasos. Criarlos en el exceso de la confianza logra el efecto contrario: los hace vulnerables y temerosos a las derrotas.

3. Vive sin complicaciones
A medida que pasan los años, nos inclinamos por las personas, lugares y circunstancias que mayor placer nos dan. Estamos menos pendientes de lo que alguien dice sobre nosotros o ya no, como en la adolescencia, estamos pensando qué dirán los chicos y cómo parecernos a la más admirada del curso. Si pudiéramos decirles a nuestras hijas que eso no tiene importancia. Sin embargo, de eso se trata la adolescencia. Pero trata de educarla en la tranquilidad de ser ‘todo terreno’, como se le llama coloquialmente a alguien que se acomoda fácilmente a las circunstancias.

4. La familia tiene el mayor valor
Rodear a los hijos, estar pendientes de sus emociones y sentimientos –sin ahogarlos-creará personas comprometidas con la familia, pendientes de sus padres, hermanos y abuelos. Aunque los amigos son un gran tesoro, nadie será tan incondicional como una buena familia.

5. No te creas la mujer maravilla
Socialmente, estamos presionadas –o autopresionadas- para ser perfectas en todo: esposas, madres, hijas, trabajadoras. Pero la mujer maravilla no existe. Por eso, enséñale a hacer lo que la inspire, le produzca amor. A delegar y confiar en los demás. Ya han cambiando los tiempos en los que papá llegaba a ver televisión y esperar a que le sirvan la comida. Ellos hacen parte en la misma medida que la mamá, del hogar.
Jaquelín Herrera, directora de la organización ‘Mami trabaja’ explica que muchas veces las mujeres vivimos cargadas de culpa, por tener que dividir nuestro tiempo entre el hogar y la oficina. Y no debemos crecer con esas emociones, sino que hay que involucrar al hombre desde el primer momento en las tareas del hogar, saber delegar, priorizar y recibir ayuda.

6. No existe el príncipe azul
"Tardé seis meses en formar tu corazón, no dejes que cualquiera lo destruya”, dice una frase que circula por redes sociales. Si algo pudiéramos enseñarles a nuestras hijas es a no llorar por quien no ha valorado el amor que le damos, a entregar solo cuando alguien se ha hecho merecedor de ese amor.
A ir a pasos lentos y firmes y no idealizar a ese príncipe que queremos encontrar; sino a descubrirlo, a explorarlo y a guardarnos como un tesoro antes de darnos. ¡Pero como la vida se aprende a golpes, de pronto no te escucharán!

7. No necesitas un hombre para ser feliz
Lo que no quiere decir que tengas que quedarte sola y que cualquier miembro de la especie masculina es un demonio del que hay que huir.
Por el contrario, si sabes lo que quieres, cómo lo quieres, si disfrutas de ti misma dándote tiempo, teniendo espacios personales, seguramente disfrutarás de la buena compañía y de compartir tus gustos por alguien.
De esta manera, el día que acabes una relación, no te quedarás sin un mundo personal. El concepto de la media naranja es erróneo, dice la sicóloga Luisa Torres Tobar: “La idea de que cada persona sea solo la mitad de una unidad, presupone no solamente que nuestra individualidad es obsoleta, sino que debemos ser idénticos a nuestra “otra” mitad para que todo funcione”.

8.  No tengas sexo con cualquiera
Sí, la liberación femenina nos ha dado también el derecho de tener sexo sin amar. Pero, ¿vale la pena? Tampoco abogamos porque críes a tu hija como mojigata, pero, después de chicos que no llenaron el alma y el cuerpo, ¿qué queda? Disfrutar el cuerpo a plenitud y entregarlo a alguien que lo vea como un tesoro, seguramente dejará más satisfacciones que darlo a alguien que solo lo toma para su placer.

9. Haz lo que te gusta: nada de influir en ella para que sea la médica o abogada de la casa
No le digas que si quiere ser literata morirá de hambre. Quizás no llegue a ser magistrada, si lo que estudió no la apasiona. Ya sabemos que te preocupa su estabilidad futura, pero nada más triste que pasar los días sin inspiración.

10. Exprésate
Pide perdón, da las gracias siempre, sueña, ama, ten muchos amigos, ten el tiempo para ti sola. La vida consiste en saber disfrutar los momentos de compañía y de soledad.


Fuente

jueves, 30 de octubre de 2014

10 cosas que cambian después de tener un bebé



1. Descubres en tu interior una fuerza que te agarra de sorpresa y hasta te asusta por su intensidad. Te sientes como una leona, preparada para defender a tu "cachorrito" con tus propias uñas y dientes.

2. Te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite del límite de tu límite... Y esto te hace sentir infinitamente exhausta y fatigada, pero a la vez infinitamente capaz (¡qué verdad tan verdadera!).

3. Sientes crecer dentro de ti un amor tan fuerte, poderoso y profundo, que a veces hasta te espanta y confunde. "¿Podré querer a otro ser como a esta criaturita?", te preguntas. Ya verás que sí (y ésa será tu gran sorpresa cuando nazca tu próximo hijo).

4. Por primera vez entiendes que "sacrificio" no significa sufrimiento sino: "sacro" + "oficio", o sea, "trabajo sagrado". Comprendes la enorme importancia del lugar que ocupas en el mundo como madre, y el gran valor de tu trabajo.

5. En tu casa, tu vida, tu trabajo... reina un nuevo orden, o más bien, desorden. Aceptarlo es clave para tu felicidad y paz interior, o sea que date por vencida y disfrútalo.

6. Borras de tu diccionario la palabra "asco". Cuando a tu hijo se le cae el chupón en el piso, lo recoges tranquilamente y lo "limpias" con naturalidad en tu propia boca antes de volvérselo a dar.

7. Aprendes a dominar el arte de la improvisación. Compones increíbles melodías, transformas tus dedos en marionetas, e inventas fantásticas y absurdas historias para mantener entretenido a tu bebé (sobre todo cuando está cansado, aburrido o enfermito).

8. Tu cinturita (y todo lo que queda al norte y al sur de ella) definitivamente no es la misma de antes, pero te sorprendes al darte cuenta de que estás mucho más interesada en el ombligo de tu bebé que en el tuyo propio.

9. Los momentos a solas con tu pareja son escasos y breves, pero los dos aprenden a disfrutarlos y aprovecharlos, aunque un cierto lloroncillo esté a punto de interrumpirlos.

10. Compruebas que nada, ni siquiera las matemáticas, es una ciencia cierta. Al fin y al cabo 1 + 1 = 3, y 3 no son demasiados, sino... una familia.


Fuente:

http://espanol.babycenter.com/a4900001/15-cosas-que-cambian-en-tu-vida-cuando-nace-tu-beb%C3%A9



martes, 28 de octubre de 2014

10 cosas que debes saber cuando tienes hijos varones





1. Cuando tienes un hijo varón conoces al verdadero “hombre de tu vida” o si lo prefieres al príncipe de tu propio cuento de hadas.

2. Los varones son cariñosísimos con mamá (y no es que las niñas no lo sean, pero es que un varón se desvive por ti).

3. Si estás en la calle, llevarlos al baño no es motivo de estrés porque pueden hacer pipí en cualquier parte (es más, les encanta). En casa, debes aceptar que mientras aprenden a “apuntar” siempre hay que secar el WC después que lo usan.

4. Los superhéroes como Spiderman, Ben 10, Hulk, Capitán América pasan a formar parte de tu día y muchas veces terminas siendo la heroína de la historia.

5. Sus juegos son bruscos: les encanta saltar, correr, treparse en tu espalda cuando te agachas o brincarte encima. Pocas veces lograrás que se sienten a colorear.

6. Hay que aceptar que alguna vez terminarás en la emergencia de una clínica porque se lanzarán a toda velocidad con la bici por una bajada o se caerán mientras tratan de mirar el cielo al “volar” en el columpio.

7. Sólo usas tacones cuando sales sin niños porque correr con ellos, ayudarlos a treparse en el parque o jugar carritos en el piso, sólo es posible en tenis.

8. Desde bebés les encanta jugar con su pene, lo que es muy natural y les causa mucha gracia.

9. La complicidad que crean con papá es uno de los vínculos más hermosos que jamás verás.

10. Dormir con ellos es lo máximo porque siempre quieren abrazarte.


Fuente: http://www.inspirulina.com/10-cosas-debes-saber-cuando-tienes-hijos-varones.html

miércoles, 22 de octubre de 2014

10 cosas que hay que hacer cuando estás embarazada

1. Dormir
Sobre todo los primeros meses porque conforme avance el embarazo y crezca tu panza no podrás encontrar forma de acomodarte y el cansancio irá en aumento. Eso sin contar que prácticamente dejarás de dormir recién nazca tu bebé.

2. Caminar
Hacer ejercicio con moderación es sano, además de que te ayuda a mantener buena circulación, evitar que tus piernas se hinchen y que subas de peso con todos los antojos que puedas tener.

3. Dejarte consentir
Aprovecha que tus familiares y amigos quieran saber cómo estás y tengan atenciones contigo y hasta te consientan. Cuando nazca el bebé pasarás a segundo término, así que déjate consentir mientras puedas.

4. Comer sano
Está bien que de vez en cuando le des rienda suelta a ese antojo de un pambazo con mayonesa a la media noche o un tamal con mermelada de fresa para desayunar, pero es importante que cuides tu peso y comas sano para evitar subir mucho de peso, no sólo podrías quedarte con estos kilos de más, sino que podrías incluso tener problemas con tu salud durante el embarazo.

5. Verte bien
Si bien todas las mujeres embarazadas tienen un brillo que las hace ver distintas, la “fodonguez” no aplica para este momento de tu vida. Preocúpate por verte bien, comprarte ropa que te haga sentir cómoda pero bonita, y peinarte, un gloss en los labios y máscara de pestañas nunca estará de más.

6. Acaricia tu panza
Disfruta ver y sentir crecer tu panza. Encuentra qué cosas estimulan a tu bebé, desde un helado de chocolate o dejar caer el agua caliente de la regadera sobre tu barriga y disfruta la experiencia de sentirlo mover dentro de ti.

7. Tómate fotos
No dejes pasar la oportunidad de tener un registro de cómo crece tu panza a lo largo de estos meses. Ya sea con la cámara de tu celular o en una sesión con un fotógrafo profesional, pero guarda un recuerdo de este momento irrepetible.

8. Escríbele una carta antes de que nazca
Por más que sientas a tu bebé en la panza y lo hayas visto en muchos ultrasonidos, no puedes imaginarte cómo será cuando lo tengas en tus brazos, así que date el tiempo de escribirle esta y otras experiencias que has tenido desde que lo llevas dentro de ti.

9. Ve al cine
Si eres de las que te gusta ir al cine o ver películas en tu casa comiendo palomitas abrazada de tu esposo, hazlo cuantas veces quieras porque una vez que nazca tu bebé, tardarás mucho tiempo en volver a tener un momento así.

10. Lee
Lee todo lo que puedas sobre la maternidad, el embarazo, los primeros meses del recién nacido. Si bien no te dará todas las respuestas a las dudas que empiecen a saltarte cuando tengas a tu bebé contigo, te ayudará a prepararte para lo que te traerá esta gran aventura que ya comenzó!!!

¿Y ustedes, qué otros consejos les compartirían a las nuevas mamás?