miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Mamá o profesionista exitosa?

Por Merle Guadarrama 


Les dejo una foto cuando Alonso me visitó en la oficina. 


Algo que realmente siempre me ha apasionado es trabajar, ser una mujer independiente y productiva, lograr mis objetivos profesionales y, sobre todo, destacar en las labores que considero soy buena. 

Debo confesar que cuando me embaracé el primer tema que me provocó angustia fue el laboral y es que justo estaba en un momento de crecimiento y reconocimiento alto. Había hecho mucho para lograr llegar a ese puesto y me frustró un poco pensar que lo tenía que dejar por lo delicado de mi embarazo. 

Fue un choque emocional, sin duda. Éste fue pasando poco a poco pues la atención la robó evidentemente el bebé y el momento que me tocaba vivir. 

Trabajé mucho el hecho de que mi labor ahora era cuidar de mi hijo y de mí. Lo que siempre tuve claro fue incorporarme a la vida laboral después de la lactancia y afortunadamente todo se me ha ido dando como lo pensé.

Cuando me propusieron hablar de este tema me encantó y me ilusionó mucho porque créanme para mí el bebé y comenzar a trabajar han sido golpes (en buen sentido de la palabra) que me han hecho abrir los ojos y creer en que tienes una finalidad en la vida y que Dios te va poniendo en el camino lo que debes tener, justo en el momento indicado. 

Después de tener a mi bebé y pasar la lactancia (más o menos por diciembre del año pasado), vi un anuncio en las redes sociales que solicitaban Directora de PR en la empresa en la que actualmente laboro. De inmediato envié mi CV y supe que ese trabajo era para mí, era de un buen horario y justo el cambio que quería en mi vida y que se adaptara fácil a mi nueva etapa. 

El primer problema al que me enfrenté en el tema “mamá profesionista”, fue el dejar a mi bebé para acudir a la entrevista, mi mamá –mi gran apoyo- me ayudó a cuidarlo y rayada llegué. Recuerdo que me fue muy bien, hice una llamada y lloré, me parecía increíble que me estuviera pasando lo que idealicé un día. Que todo se me fuera alineando y que poco a poco mi vida fura tomando forma, todo el camino hacia casa lloré de alegría, emoción, y  de sorpresa. 

Lo primero que hice al abrir la puerta de casa fue darle un beso y un abrazo a mi Alonso, a mi bello hijo y le dije: “Amor, quiero que estés orgullosa de mí, siempre lucharé por ser la mejor para ti. Ese trabajo será nuestro”.

Dos semanas después me llamaron y me dieron la noticia de que estaba contratada y que iniciaba el 6 de enero, sabía que no sería fácil pero fui la mujer profesionista más feliz porque comenzaba de nuevo mi camino de sobresalir y crecer en una de mis pasiones y a la par Alonso me vería contenta, activa, fuerte e indepeniente para que él, para que los dos y la familia tengamos algo mejor. 

Ahora, mis días inician desde las 6 am y terminan a las 12 o 1 de la mañana del otro, ahora mi tiempo libre es mi trabajo de 9 a 4 de la tarde y mi gran labor es de 24 horas a lado de mi hijo. 

Ser una mujer profesionista y a la vez mamá no está peleado, sólo hay que saber organizarnos y no descuidar ninguna parte, es un equilibrio que logre hacerte feliz. Es un trabajo en equipo y es de mucha paciencia pero sin duda mis dos pasiones ahora se fusionan y me pregunto algo que seguramente varias de ustedes también lo hacen: ¿Qué hacía antes con tanto tiempo libre? 


martes, 4 de noviembre de 2014

Amor de tres

Por Lizeth Hernández*




Las visitas terminaron y todo comenzaba a convertirse en una rutina de pretextos para no bañarme, no arreglarme, no estar feliz, pero ¿Cómo era posible no estar en una completa dicha, si acababa de ser mamá? 

Creo que justo el ser mamá me hacía sentir aún más inútil, a pesar del gran trabajo que implica. Alguna vez pensé que el postparto era una exageración, pero ahora entiendo que solo en compañía de un cómplice de vida es que puedes salir a flote y sobre todo no perder la relación de pareja, esa que no hacía tanto estaba llena de besos, amor, detalles, palabras lindas, cenas, idas al cine y a bailar.

En lo personal me costó entender que no estaba en una competencia para ser la mejor mamá del mundo, tal era mi estrés que todo lo quería hacer a la perfección, situación que sumada con el cansancio de no dormir, el dolor de mis pezones por la lactancia y el no saber aún qué tenía Sofi al llorar me llevaban a la locura absoluta y lo peor, entré en un cubo con paredes cerradas al cual no invité a Luis Enrique, pero que él con todo el amor y paciencia me ayudó a irle quitando los candados.

Me resulta vital platicarles que este fue un proceso con curvas en el que por supuesto hubieron días tensos, peleas, muchas lágrimas de mi parte, las cuales hoy sé, solo fueron el resultado de un estado que no me pertenecía, pero si del que me apropié.

Finalmente y después de 6 meses de platicar mucho, de desesperarnos uno con el otro, un día una de mis mejores amigas me recomendó leer Bert Hellinger, en lo personal me ha funcionado porque para mi es un autor que me ha permitido recapitular la historia de amor que comenzamos Luis y yo.

Comprendí que no tengo la razón absoluta, comprendimos que esta nueva vida que formamos se logró como resultado del enorme amor que nos tenemos, que ahora nuestras fuerzas se unen para que Sofi esté llena de amor y de nosotros y que además el amor de familia y pareja lo aprenderá a partir de nuestro ejemplo.

Por último me gustaría platicarles lo que a Luis y a mí nos ha funcionado como parte de nuestra nueva rutina de amor:

- Tratar de salir solos por un café, a veces Luis me sorprende viniendo por mí al trabajo, ir a alguna reunión como pareja

- Decirnos te amo por lo menos una vez al día

- No dormir enojados

-       Platicar todo lo que nos molesta evitando el tono de reclamo

-       Crear nuestras propias reglas de amor y códigos de complicidad que solo Luis y yo sabemos

-       Dedicarnos días o momentos individuales

-       Hacer algo diario que haga sentir bien a tu pareja

-       Tratar de no olvidar como comenzó nuestra historia de amor

-       Llamarnos solo para preguntar cómo estamos

-       Abrazarnos fuerte

-       Ver una serie juntos por la noche

-       Tener tareas específicas

-    No tratar de cambiar a nuestra pareja, finalmente nos enamoramos de quién es no de quien queríamos que fuera

-      Tomar las decisiones juntos


     *Soy comunicóloga, mamá de Sofi desde hace un año. Me dedico a la producción de TV y a las Relaciones Públicas. Hace poco descubrí mi gusto por la repostería, actividad que me relaja.





10 cosas que debes enseñarle a tu hija



1.  Cree en ti
La teoría darwiniana de que las especies más fuertes son las que sobreviven, se acopla a la especie humana. Y ser fuerte se puede traducir en tener una autoestima alta y fuerte que le permita confiar lo suficiente en sí misma.
Las mujeres crecemos en un mundo que cada vez más reconoce nuestros derechos, pero también nos vemos enfrentadas a salarios desiguales y mayores cifras de maltrato. “¿Por qué hay tan pocas líderes?”, se pregunta la académica Anne-Marie Slaughter: “para no lucir agresivas ni mandonas, muchas temen hasta negociar sus salarios”, dice la experta.

2. Sé humilde
La mezcla perfecta está en tener amor propio, pero a la vez, en no sentirse autosuficiente y minimizar a los demás. El sicólogo Jim Taylor asegura que en la infancia se les debe permitir enfrentar éxitos y fracasos. Criarlos en el exceso de la confianza logra el efecto contrario: los hace vulnerables y temerosos a las derrotas.

3. Vive sin complicaciones
A medida que pasan los años, nos inclinamos por las personas, lugares y circunstancias que mayor placer nos dan. Estamos menos pendientes de lo que alguien dice sobre nosotros o ya no, como en la adolescencia, estamos pensando qué dirán los chicos y cómo parecernos a la más admirada del curso. Si pudiéramos decirles a nuestras hijas que eso no tiene importancia. Sin embargo, de eso se trata la adolescencia. Pero trata de educarla en la tranquilidad de ser ‘todo terreno’, como se le llama coloquialmente a alguien que se acomoda fácilmente a las circunstancias.

4. La familia tiene el mayor valor
Rodear a los hijos, estar pendientes de sus emociones y sentimientos –sin ahogarlos-creará personas comprometidas con la familia, pendientes de sus padres, hermanos y abuelos. Aunque los amigos son un gran tesoro, nadie será tan incondicional como una buena familia.

5. No te creas la mujer maravilla
Socialmente, estamos presionadas –o autopresionadas- para ser perfectas en todo: esposas, madres, hijas, trabajadoras. Pero la mujer maravilla no existe. Por eso, enséñale a hacer lo que la inspire, le produzca amor. A delegar y confiar en los demás. Ya han cambiando los tiempos en los que papá llegaba a ver televisión y esperar a que le sirvan la comida. Ellos hacen parte en la misma medida que la mamá, del hogar.
Jaquelín Herrera, directora de la organización ‘Mami trabaja’ explica que muchas veces las mujeres vivimos cargadas de culpa, por tener que dividir nuestro tiempo entre el hogar y la oficina. Y no debemos crecer con esas emociones, sino que hay que involucrar al hombre desde el primer momento en las tareas del hogar, saber delegar, priorizar y recibir ayuda.

6. No existe el príncipe azul
"Tardé seis meses en formar tu corazón, no dejes que cualquiera lo destruya”, dice una frase que circula por redes sociales. Si algo pudiéramos enseñarles a nuestras hijas es a no llorar por quien no ha valorado el amor que le damos, a entregar solo cuando alguien se ha hecho merecedor de ese amor.
A ir a pasos lentos y firmes y no idealizar a ese príncipe que queremos encontrar; sino a descubrirlo, a explorarlo y a guardarnos como un tesoro antes de darnos. ¡Pero como la vida se aprende a golpes, de pronto no te escucharán!

7. No necesitas un hombre para ser feliz
Lo que no quiere decir que tengas que quedarte sola y que cualquier miembro de la especie masculina es un demonio del que hay que huir.
Por el contrario, si sabes lo que quieres, cómo lo quieres, si disfrutas de ti misma dándote tiempo, teniendo espacios personales, seguramente disfrutarás de la buena compañía y de compartir tus gustos por alguien.
De esta manera, el día que acabes una relación, no te quedarás sin un mundo personal. El concepto de la media naranja es erróneo, dice la sicóloga Luisa Torres Tobar: “La idea de que cada persona sea solo la mitad de una unidad, presupone no solamente que nuestra individualidad es obsoleta, sino que debemos ser idénticos a nuestra “otra” mitad para que todo funcione”.

8.  No tengas sexo con cualquiera
Sí, la liberación femenina nos ha dado también el derecho de tener sexo sin amar. Pero, ¿vale la pena? Tampoco abogamos porque críes a tu hija como mojigata, pero, después de chicos que no llenaron el alma y el cuerpo, ¿qué queda? Disfrutar el cuerpo a plenitud y entregarlo a alguien que lo vea como un tesoro, seguramente dejará más satisfacciones que darlo a alguien que solo lo toma para su placer.

9. Haz lo que te gusta: nada de influir en ella para que sea la médica o abogada de la casa
No le digas que si quiere ser literata morirá de hambre. Quizás no llegue a ser magistrada, si lo que estudió no la apasiona. Ya sabemos que te preocupa su estabilidad futura, pero nada más triste que pasar los días sin inspiración.

10. Exprésate
Pide perdón, da las gracias siempre, sueña, ama, ten muchos amigos, ten el tiempo para ti sola. La vida consiste en saber disfrutar los momentos de compañía y de soledad.


Fuente

Niños que ganan dinero haciendo lo que más les gusta

Por Sonia Soto




Que los hijos sean lo que quieran ser, es el sueño de todos los padres, sobre todo si eso se acompaña de una remuneración económica que les permita subsistir: hago lo que me gusta, y además me pagan, dirían, muchos.

Sin embargo, en la práctica resulta complicado conjuntar gusto y dinero, en la mayoría de las ocasiones se tiene que elegir entre ambas y casi siempre gana lo que le permite ganarse la vida. Del total de las empresas que existen en el país 99.8 por ciento son pymes y generan 52 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 72 por ciento del empleo

La educación y formación tradicional nos lleva a que al término de una carrera universitaria se busque un empleo, descartando por completo la idea de crear un negocio o tal vez creyendo que no se tiene la capacidad para hacerlo posible.

A pesar de que en México, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son la base de la economía, toda vez que del total de las empresas que existen en el país 99.8 por ciento son pymes y generan 52 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 72 por ciento del empleo, aunque son pocas las que logran sobrevivir más de dos años en el mercado.

Mari Carmen Cabrera, directora general de Business Kids, explica que mostrar a los niños que pueden ser lo que quieran es una forma de construir individuos seguros de sí mismos y capaces de generar un negocio.

Con esa idea nació este programa extraescolar de 80 horas que a través de juegos y dinámicas  brinda estimulación temprana a los niños en materia de negocios.

Cabrera asegura que el objetivo principal es desarrollar en los niños el valor de emprender, considerando que es la etapa más creativa de un ser humano, y por lo que es fácil lograr que los conocimientos se apliquen en un futuro.

“Lo que tratamos de hacer es crear niños fuertes, que salgan adelante sin necesidad de ser empleados. Que cuando se cierra una puerta siempre sepan que se puede abrir otra”, explica Mari Carmen Cabrera.

Aprendiendo a creer
La base de este programa es enseñarles a los niños que pueden ganar dinero haciendo lo que más les gusta.

La directora general de BusinessKids explica que toda la enseñanza es a través de valores como el amor al trabajo, proactividad, actividades laborales en equipo, autoestima, servicio a la comunidad, protección del medio ambiente, ahorro y el cuidado del dinero.

“Mucha gente piensa: quiero poner un negocio porque quiero ganar dinero, y claro que es uno de los objetivos, pero no el único, los negocios sirven para muchas otras cosas como la realización personal y profesional, porque podemos emplear a otros, eso es lo que trasmitimos a los niños, emprendimiento a través de valores”, establece.

A través de 22 materias que llevan al niño al mundo de los negocios mediante juegos, el menor elige una profesión que va desarrollando hasta crear uno.

”No sólo descubren para qué son buenos, porque de alguna forma eso es etiquetarlos, los niños buscan lo que les gusta y buscamos fomentar que haga lo que aman”, explica Mari Carmen Cabrera.

Cambiando en chip
Este programa, de niños de 4 a 14 años, busca terminar con las barreras con las que se encuentran los adultos al emprender, debido a que, de acuerdo con Cabrera, no confían en sí mismos y al primer problema claudican.

“Nos basamos en la vocación de las personas, le fomentamos a los más pequeños que son capaces de ganar dinero, a través de hacer lo que más ama”, afirma la directora general de Business Kids.

Plan académico
Entre las materias que se imparten a los niños están: desarrollo empresarial, definiendo mi vocación, creatividad y diseño, computación, trabajo en equipo, aprendiendo a vender y a comprar, produciendo mis ideas.

Al término del programa el niño tendrá armado un negocio y continuarlo dependerá de él, pero las bases ya estarán cimentadas, incluso más adelante las podrá retomar.

El objetivo final de Business Kids es que los niños emprenden negocios a su alcance para que cuando crezcan puedan ser empresarios y crean en ellos mismos y en su capacidad de lograr todo aquello que se propongan.


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http://www.dineroenimagen.com/2014-11-04/45862

El ejercicio en los niños

Por Claudia Castro



Resulta que no soy la más activa, ni me encanta el ejercicio. 

Entre semana trato de comer sano y soy fan de las ensaladas, los jugos, la fruta y las verduras, aunque tampoco les niego que los fines de semana si me puedo dar unos atracones de tacos, no le hago el feo a unas quesadillas, ni a una gordita de chicharrón.

Y así he venido muy campante por la vida, poco preocupada por hacer ejercicio y quizá recurría a él no por hábito, sino para bajar de peso, y la verdad es que haciendo un poco de caminadora o escaladora lo conseguía, ¡Claro, antes, porque con el paso de los años, el cuerpo y el metabolismo no responden igual!

De niña las cosas eran distintas. Llegué a jugar muchas veces con mis primos en la calle, andaba en bicicleta, en patines, jugábamos “stop”, “las traes”, “avioncito”, “resorte”, brincábamos la cuerda. 

Pero los tiempos han cambiado y no quiero verme como viejita por expresarlo así. 

Es simplemente que si ahora llevamos una vida sedentaria cuando de niños salimos a jugar y andábamos correteándonos con la cabeza sudorosa, no sé qué les espera a nuestros hijos si hoy sus juegos son frente a la televisión y basta un Ipad en las manos para tener horas de entretenimiento.

Ahí les van unos datos para que nos caiga el veinte:

- De acuerdo con el Dr. John Duperly, especialista de la Universidad de Rosario en Colombia, hacer ejercicio con regularidad puede incrementar hasta 10 años la expectativa de vida, además de que reduce hasta en un 50 por ciento la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, según lo demuestra la evidencia científica recopilada por distintos especialistas.

- En América Latina se podrían evitar cerca de 690,000 muertes por año con políticas públicas que incorporen la actividad física en la vida de los ciudadanos

- La falta de actividad física representa un mayor riesgo de muerte prematura, incluso que el sobrepeso y la obesidad.

- Entre el 6 y el 10 por ciento de la ocurrencia de casos de enfermedades crónicas tienen su origen en la falta de ejercicio, y es que de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, al menos 31% de la población mundial no realiza el mínimo de actividad física necesaria para conservar una buena salud, es decir al menos 30 minutos de actividad moderada por 5 días a la semana.

- Según la aseguradora GNP, 3 hábitos podían reducir considerablemente el riesgo de padecer enfermedades mortales como lo son la diabetes, cáncer (de cualquier tipo) e infartos: comer sano, hacer ejercicio y dejar de fumar.

Como papás, si queremos estar sanos para nuestros hijos, disfrutar con ellos mucho tiempo, correr, cargarlos, jugar sin terminar sofocados y sin aire, necesitamos cuidarnos y ¡hacerlo desde ya!

Pero si además, queremos inculcarles buenos hábitos a nuestros hijos como estos 3 que acabo de comentarles, pues tenemos que predicar con el ejemplo, no hay de otra.

Yo no puedo decirle a Mateo, “hijo, es muy importante que hagas ejercicio para mantenerte activo y estar sano”, mientras estoy sentada frente a la televisión comiéndome unas papas fritas. ¡Sería el colmo!

Si quiero que le guste hacer ejercicio, tiene que verme hacerlo, encontrar la manera de que lo disfrutemos juntos y convertirlo en un hábito desde ahora que es pequeño.

Y en ese sentido el reto lo tenemos los adultos y somos nosotros quienes tenemos que cambiarnos el chip. 

Quizá si antes no hacía ejercicio porque no me gustaba o porque no lo necesitaba, no le encontraba sentido o lo que fuera, justo estoy en ese proceso de encontrar cosas que me motiven y que pueda disfrutar con Mateo. 

Así que ahora salimos por las tardes a caminar o andar en bicicleta con todo y mis perros y la siguiente semana iniciaremos con sus clases de natación, por algo se empieza, ¿no creen?

¿Y ustedes, qué están haciendo por inculcarles el ejercicio a sus hijos?  

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo manejar los berrinches en público?




Los berrinches forman parte de tu vida cuando tienes un niño pequeño. Tu mejor defensa es evitar en la medida de lo posible aquellas situaciones que provoquen una rabieta. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero las siguientes sugerencias pueden ayudarte. 

Es más probable que a tu hijo le dé una rabieta si está cansado o hambriento, así que procura dejar las salidas al supermercado o a la oficina de correos para después de la comida y la siesta, y ten siempre a la mano un refrigerio. 

La frustración también provoca berrinches. Si sabes que tu pequeño va a insistir en visitar la tienda de animales cuando vayas al centro de la ciudad, piénsatelo dos veces. Esto no es someterte a tu hijo, sino predecir cómo reaccionará y sopesar las posibles consecuencias y las alternativas. 

Claro que evitar un berrinche no siempre es posible. Una vez que comienza la rabieta, es difícil razonar con tu hijo. Si encuentras embarazoso un berrinche en público, lo mejor es que te vayas del lugar. Si te enojas o lo castigas, eso no mejorará la situación y solo hará que te disgustes aún más. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es mantener la calma. 

Irte del lugar ayuda a todos, incluso si significa que tendrás que ir más tarde a la tienda para terminar de hacer la compra. Si no puedes marcharte del lugar, procura alejarte un poco. En lugar de permitir que tenga una rabieta en la sala de espera del dentista, por ejemplo, al menos sal al pasillo o al estacionamiento. 

Cuando se le pase el berrinche, tu hijo necesitará que lo abraces y le hagas sentir seguro, ya que perder el control puede asustarlo. Puedes abrazarlo pero no cambies las reglas después de un berrinche. Si le dijiste que era hora de irse del parque y respondió con una rabieta, sigue siendo hora de irse cuando se le pase el berrinche. Pero una vez que sabes lo intensos que son sus sentimientos, puedes reconocerlos y procurar hacer que la partida sea menos dolorosa, ofreciéndole leerle su cuento favorito cuando lleguen a casa. 

Ten en cuenta que el berrinche de tu hijo no es asunto de nadie más que tuyo. Muchos niños de 3 o 4 años todavía tienen berrinches y algunos de ellos van a producirse en público. No significa que seas mala madre, sino que eres la madre de un niño pequeño. 

Es posible que la gente se les quede mirando, pero es muy posible que simpaticen con ustedes, y no que sean críticos. Sin importar si te miran o no, recuerda que tu hijo no comprende tu vergüenza. Ten presente que tu hijo no hace berrinches en público para humillarte, así que trátalo de la misma manera que lo harías si el berrinche ocurriera en la casa. Ten en cuenta que la frecuencia de los berrinches disminuirá según tu hijo vaya madurando. 

Fuente
http://espanol.babycenter.com/a10900028/c%C3%B3mo-puedo-manejar-los-berrinches-en-p%C3%BAblico#ixzz3HZLgxHrs

Llegaron los hijos y, ¿dónde queda tu relación de pareja?

Por Ceci Torres




Me queda claro que no es tan fácil preservar la relación de pareja ya con niños en casa.

Antes de que Diego naciera no era nada difícil, los detalles, los viajes, el tiempo solos, las salidas a romancear. Pero, ¡sorpresa! Un día llegó un pedacito de amor que necesitaba de toda nuestra atención, nuestro tiempo, nuestra agenda y lo que se le sumara en el camino. 

Cosa que por supuesto hizo que la pareja pasara a un segundo término (sin estar consciente de ello), en algunos casos creo que este tema se queda incluso hasta en último término.

Y es que a veces creo que consideramos que la pareja está ahí todo el tiempo y ahí tiene que seguir y eso es un grave error.

En mi caso me di cuenta cuando Diego tenía unos meses. De repente caí en cuenta de que había cierta distancia entre Jorge y yo. 

Me parece que él me veía en un quehacer acelerado y diario y yo por mi parte, no alcanzaba a verlo, estaba tan enrollada en saber ser mamá, organizarme, ver cómo lidiar con la chamba y la lactancia, y no me di cuenta que él seguía ahí, listo para volver a tener a Ceci la mujer y no solo a la mamá de Diego. 

Cuando afortunadamente me di cuenta de esto retomamos, poco a poco, porque tampoco es tan fácil. Uno no nace sabiendo ser papás y luego está el organizarse con dos educaciones e historias que muchas veces son tan distintas, que solo la comunicación y el amor hacen que uno pueda sentarse a ver hacia qué camino quiere llevar a su pareja, a sus hijos y a la familia que ahora juntos han formado.

Este tema es fundamental y debe serlo para ambas partes. Jamás perder de vista por qué elegimos a esa pareja desde el primer día, por qué nos enamoramos de él (o ella en su caso), porque lo consideramos un buen compañero, amante, amigo, papá, confidente. 

Si comprendemos que nuestros hijos necesitan de todo nuestro tiempo, nuestro amor, nuestra paciencia, a veces hasta nuestra flexibilidad para ver las cosas distintas a lo que estamos acostumbrados a ver,  también podemos tener la capacidad para ver de la misma forma a nuestra pareja. Finalmente sin ellos hoy no estaríamos aquí y recordar que al igual que la relación con nuestros hijos hay que cosecharla todos los días. 

No perdamos la capacidad de ser cariñosos, detallistas, de agradecer a nuestro compañero el estar ahí todos los días, el querer seguir compartiendo a su lado y les aseguro que esto también es algo que a lo largo nuestros hijos también lo van a agradecer, ya que crecerán aprendiendo a ver lo que es el amor, la paciencia, la comunicación y la negociación.

Y ustedes, ¿qué hacen para cuidar del amor de su pareja?